Jueves, 20 de diciembre de 2007
IMPEDIMENTOS PARA LA CELEBRACION DEL MATRIMONIO

? 1.? Teor?a de los impedimentos

69. CONCEPTO.? Se llama impedimentos a los hechos o situaciones que importan un obst?culo para la celebraci?n del matrimonio.

Esta teor?a se origin? y desarroll? en el Derecho can?nico. Se parti? del principio de que toda persona tiene el derecho natural de casarse; por consiguiente lo l?gico no es fijar las condiciones o cualidades necesarias para contraer matrimonio v?lido, sino por el contrario, establecer en qu? casos no puede celebrarse.

La legislaci?n can?nica sobre impedimentos, muy minuciosa y completa ha influido poderosamente sobre todo el Derecho positivo contempor?neo, aunque naturalmente, las leyes civiles han suprimido algunos (por ejemplo, el de disparidad de cultos, de votos solemnes, de orden sagrado, de rapto y retenci?n violenta de la mujer), agregado otros (enfermedades ven?reas, lepra), y eliminado algunas clasificaciones tales como la de impedimentos p?blicos y secretos, de grado mayor y menor, etc?tera.

70. CLASIFICACI?N.? La primera y m?s importante clasificaci?n de los impedimentos, tomada tambi?n del Derecho can?nico, es la que distingue los dirimentes y los impedientes. Se llaman dirimentes los que no permiten matrimonio v?lido y que obligan a anularlo si se hubiera celebrado; son impedientes aquellos en los que la violaci?n de la prohibici?n legal no est? sancionada con la nulidad del acto, sino con otra pena; as? como, por ejemplo, el menor que hubiera contra?do matrimonio sin consentimiento de sus padres, pierde el derecho de administraci?n de los bienes que hayan adquirido por t?tulo gratuito, administraci?n que le correspond?a como emancipado.

71.? Tambi?n se los clasifica en absolutos y relativos. Los primeros son los que impiden el casamiento con cualquier persona; tales, por ejemplo, la locura, las enfermedades ven?reas, no tener el hombre dieciocho a?os y la mujer diecis?is, el ligamen. Los relativos son los que se refieren tan s?lo a determinadas personas, tales como el parentesco, el crimen. Jemolo ha propuesto reservar el nombre de impedimentos para los relativos, sosteniendo que los absolutos hacen en realidad a la capacidad gen?rica de una persona para contraer matrimonio; el impedimento ser?a pues, el obst?culo que se opone a que una persona gen?ricamente capaz pueda contraer matrimonio con otra determinada. Sin desconocer la fuerza l?gica de esta idea, creemos que ella choca contra el significado multisecular de la palabra impedimento y que no ha de abrirse camino.

72. EFECTOS.? Los impedimentos tienen ante todo efectos preventivos; el oficial del Registro Civil debe negarse a celebrar el matrimonio si se tratare de menores de edad, o si el impedimento es de los que entra?an la nulidad del acto. La falta de cumplimiento de este deber implica responsabilidades civiles, en algunos casos, tambi?n penales (art. 136 , C. Penal). Adem?s, la existencia de impedimentos dirimentes da derecho a deducir oposici?n o a hacer la denuncia.

En segundo t?rmino, tienen sanciones posteriores al acto. Si ?ste se hubiera celebrado no obstante la existencia de un impedimento dirimente, el juez debe anularlo. Si el impedimento fuera simplemente impediente, la sanci?n es distinta, y var?a seg?n los casos: los menores que se casen sin la autorizaci?n de los padres pierden la administraci?n de sus bienes, si el tutor o sus descendientes se casaren con el menor o la menor que aqu?l hubiere tenido bajo su guardia, antes de fenecida la tutela y haya sido aprobada la cuenta de su administraci?n, el tutor perder? la asignaci?n que le hubiere correspondido sobre las rentas del menor (art. 171 ).

? 2.? Impedimentos dirimentes

73.? los impedimentos dirimentes est?n enumerados en el art. 166 en 9 incisos. Por razones metodol?gicas, es ?til agruparlos en dos categor?as bien definidas: los que ata?en a las condiciones naturales para contraer matrimonio y los que se originan en consideraciones de orden social y moral.

A.? IMPEDIMENTOS RELATIVOS A LAS CONDICIONES NATURALES PARA CONTRAER MATRIMONIO

1.? Distinto sexo y edad

74. DISTINTO SEXO.? Aunque el art. 166 no enumera este impedimento, es obvio que el matrimonio
tiene que celebrarse entre personas de distinto sexo; se t rata de una condici?n natural ineludible. Por ello el art. 172 dispone que es indispensable para la existencia del matrimonio el consentimiento pleno y libre expresado por hombre y mujer.

La ?nica dificultad posible en este punto la constituyen los casos, bien raros por cierto, de hermafroditismo. En el antiguo Derecho Romano se aceptaba la elecci?n voluntaria de sexo cuando la investigaci?n m?dica no era suficiente para revelarlo (Dig. 1, 5, 15). Pero la ciencia moderna ha demostrado que nunca se produce en una misma persona una coincidencia de desarrollo normal de ambos sexos, y que en realidad hay siempre un sexo predominante y uno atrofiado o aparente. La reciente doctrina y jurisprudencia can?nica han resuelto que si el hermafrodita tiene un sexo predominante y con ?l puede cumplir la c?pula carnal, es capaz de contraer matrimonio; en caso contrario, est? impedido de hacerlo. Y si luego del matrimonio se descubre que uno de los c?nyuges no tiene realmente el sexo que aparentemente ten?a, el matrimonio es nulo, Creemos que estos principios so de estricta aplicaci?n en nuestro Derecho positivo.

75. EDAD.? El C?digo y la ley de matrimonio civil <>fijaban la edad m?nima para contraer matrimonio en doce a?os para la mujer y catorce para el hombre. Se ten?a en cuenta, para establecer ese l?mite, la ?poca de la pubertad, siguiendo as? el sistema del Derecho Romano, de la antigua legislaci?n espa?ola (Part. 4, t?t. 1, ley 6) y del Derecho can?nico vigente en aquel momento.

En el Derecho moderno hay una tendencia general a elevar este l?mite m?nimo de edad, pues es indudable que a los doce a?os de edad no se tiene discernimiento para apreciar la trascendencia del acto del matrimonio. Desde el punto de vista social, no son deseables estos casamientos de criaturas que nada saben de la vida y que con la mayor inconsciencia afrontan problemas tan arduos como la convivencia conyugal, la crianza de los hijos, la administraci?n de sus bienes. Se justifica, por tanto, que nuestras leyes hayan elevado esos m?nimos: La ley 14394 los elev? a 14 a?os para las mujeres y 16 para el hombre, y la ley 23515 <>los elev? a 16 y 18 a?os, respectivamente (art. 166 , inc. 5). Pero es necesario agregar que no juega aqu? tan s?lo un problema de discernimiento sino tambi?n de desarrollo f?sico y sexual. Puede ocurrir que una mujer que no ha cumplido la edad legal quede embarazada. Parece dif?cil negarle el derecho de contraer matrimonio, pues lo contrario implica obligarla a sufrir la ofrenta de dar a luz un hijo fuera de matrimonio y, sobre todo, importa echar sobre ?ste la m?cula de su origen. Sin embargo, hay que tener en cuenta que esos matrimonios celebrados sobre todo para justificar socialmente el embarazo, suelen fracasar al poco tiempo; por ello, ha llegado a sostenerse que si fuera posible establecer una regla general deber?a ser que el embarazo no debe inducir al juez, a dar su consentimiento. En sentido coincidente, Videla dice que precisamente cuando la mujer ha concebido o cuando fue objeto de los delitos previstos en el art. 132 del C?digo Penal, es cuando los futuros contrayentes est?n en peores condiciones para discernir si lo que les conviene es casarse. En estos casos frecuentemente los novios pierden bastante la libertad de decidir y el agobio que la situaci?n les produce los induce a seguir caminos equivocados.

Esto no significa que el embarazo no deba ser tenido en cuenta por el juez como un elemento que dadas las circunstancias, debe motivarlo a prestar su dispensa. Pero el problema debe ser cuidadosamente valorado. Por ello el art. 167 permite el casamiento de menores de la edad legal, previa dispensa judicial que se otorgar? con car?cter excepcional previa audiencia personal del juez con quienes pretendan casarse y los padres o tutores del que fuera menor.

La dispensa de la edad se refiere tanto a la mujer como al hombre que hubiera abusado de ella. La ley no distingue, y es l?gico que as? sea, pues no se justificar?a en modo alguno que la dispensa s?lo se refiriese a la mujer.

76. DERECHO CAN?NICO Y LEGISLACI?N COMPARADA.? El Derecho can?nico, que, seg?n ya lo dijimos, admit?a los mismos l?mites de nuestra ley, los ha elevado en el Codex de 1983 a 14 a?os para la mujer y 16 para el hombre y dispone incluso que la Conferencia Episcopal puede establecer una edad superior para la celebraci?n l?cita del matrimonio (canon 1083).

El C?digo Civil franc?s fija el l?mite m?nimo en 15 a?os para la mujer y 18 para el hombre (art. 144); el italiano, en 18 (art. 84); el alem?n, en 16 y 21 (art. 1303); el mexicano en 14 y 16 (art. 148); el paraguayo en iguales l?mites (art. 139); el peruano en 18 (art. 244); el suizo, en 18 y 20 (art. 96). Sin embargo en todos estos pa?ses las autoridades p?blicas pueden otorgar dispensas de edad cuando circunstancias serias as? lo exigieren; generalmente no se pone otro l?mite para la dispensa que el de la pubertad; pero en Suiza no puede otorgarse si la mujer es menor de 17 a?os y el hombre de 18; limitaci?n ?sta que, por las razones expuestas en el n?mero anterior, nos parece inadmisible. Cabe notar, asimismo, que el C?digo alem?n limita la posibilidad de la dispensa a la mujer (art. 1303); pero la jurisprudencia ha resuelto, muy razonablemente, que tambi?n debe otorgarse al hombre que deja encinta a una joven, y est? moralmente obligado a devolverle la honra.

El c?digo brasile?o fija la edad m?nima de 16 y 18 a?os (art. 183, inc. 12), sin legislar sobre dispensa. Iguales l?mites establecen el C?digo holand?s (art. 86) y el ruso (art. 66). La ley inglesa de 1929 fij? un l?mite com?n de 16 a?os. Por ?ltimo, cabe agregar que han mantenido los m?nimos tradicionales de 12 y 14 a?os el C?digo venezolano (art. 46), el uruguayo (art. 93), el colombiano (art. 140, inc. 2), y los Estados de la Uni?n en que se admite el common law marriage (v?ase n? 62 y nota 88).

77. EDAD M?XIMA.? No existe l?mite m?ximo de edad para contraer matrimonio; el acto puede celebrarse no obstante que los contrayentes hayan pasado ya la edad de la potencia coendi y generandi, puesto que el ayuntamiento carnal no es el ?nico fin del matrimonio, que puede llevarse a cabo algunas veces por muy respetables prop?sitos de asistencia rec?proca o para legalizar una larga uni?n de hecho. Tampoco es impedimento la diferencia de edad entre los contrayentes, por m?s chocante que sea.

A t?tulo de curiosidad, cabe recordar que el Fuero Juzgo dispon?a que mujeres de gran edad no casen con omes de peque?a edad, y que el viejo C?digo Civil peruano fijaba como l?mites m?ximos 65 a?os para el hombre y 55 para la mujer.

2.? Salud mental y f?sica

78. MATRIMONIO Y EUGENESIA.? Una de las m?s espinosas cuestiones que se presentan en el Derecho matrimonial es la de la eugenesia. ?Puede el Estado interferir entre dos seres que desean contraer matrimonio, estableciendo impedimentos por enfermedad con el prop?sito de evitar la propagaci?n de enfermedades y la degeneraci?n de la raza?

La cuesti?n, desde luego, no es nueva. Ya las leyes de Man? y las hebraicas prohib?an las nupcias de leprosos, tuberculosos y epil?pticos. A iguales prop?sitos obedec?an las leyes espartanas, que impon?an el sacrificio de los reci?n nacidos mal conformados o degenerados; y la ley de las XII Tablas, que permit?a al padre matar al hijo gravemente deforme. Pero el cristianismo, que ve en cada persona una criatura de Dios y en el matrimonio un derecho natural, luch? contra esas pr?cticas, desterr?ndolas de la legislaci?n positiva. La ?nica enfermedad que resultaba l?cito considerar impedimento era la locura pero no ya por razones eugen?sicas, sino porque el demente no tiene discernimiento para otorgar un consentimiento v?lido.

79.? Empero, el progreso de la ciencia m?dica y la prueba inequ?voca de las taras hereditarias originadas en ciertas enfermedades f?sicas han reactualizado el problema. Numerosas legislaciones, incluso la nuestra, han admitido, en mayor o menor medida, el impedimento de enfermedad. Y hay un poderoso movimiento cient?fico-doctrinario en apoyo de tal legislaci?n y de su ampliaci?n y perfeccionamiento. Desde el punto de vista jur?dico, las principales razones que se esgrimen en favor de la legislaci?n eugen?sica pueden sintetizarse as?: 1) La sociedad tiene derecho a protegerse a s? misma contra la destrucci?n; son, por tanto, l?citas las medidas que tiendan a evitar la propagaci?n de las enfermedades y la degeneraci?n de la raza. 2) Si bien el matrimonio es un derecho natural del hombre, tambi?n es necesario reconocer al c?nyuge el derecho natural de conservar su salud y al hijo ?el derecho de tener padres sanos?, que no le transmitan taras peores que la muerte. 3) Si no obstante reconocerse al matrimonio de calidad de derecho natural se han admitido, por razones ?ticas, ciertos impedimentos tales como el ligamen, crimen, parentesco, etc., tambi?n en abono del impedimento de enfermedad hay un fundamento de tal orden, que surge del fin espiritual del matrimonio y del deber de lealtad que se deben los contrayentes entre s? y con respecto a los hijos futuros, deber que obliga a no ignorar el estado de salud, a no ocultar enfermedades, a no ser indiferentes con las conocidas aun por ambos, a no claudicar ante un ego?smo o una pasi?n.

80.? No obstante la indiscutible fuerza de tales razones, la Iglesia Cat?lica ha mantenido su posici?n contraria a la admisi?n de estos impedimentos. En la Enc?clica Casti Connubi afirm? el Papa P?o XI que los que propugnan tales leyes olvidan que los hombres no se engendran principalmente para la tierra y el tiempo, sino para el cielo y la eternidad y que no es l?cito, sobre la base de conjeturas cient?ficas, prohibir el matrimonio a personas aptas para contraerlo; ello sin perjuicio de la conveniencia de dar consejos tendientes a la salud y vigor de la prole, y de que no se contraigan matrimonios que impliquen ese peligro.

Se afirma tambi?n, en contra de tales impedimentos, que ellos conducen a las uniones extramatrimoniales, con la consecuencia de que la prole sufrir? los efectos legales y morales de esta situaci?n; y este peligro ser? mayor en las clases inferiores, en la que estas uniones son toleradas y en que la higiene es deficiente. Finalmente, no deben desde?arse las dificultades que para muchos pobladores del campo, que no tienen m?dico cerca, supone la exigencia del certificado prenupcial.

81.? Por nuestra parte, pensamos que la posici?n de la Iglesia es razonable en cuanto repudia que sobre la base de meras conjeturas cient?ficas pueda negarse a una persona naturalmente capaz el derecho de casarse. La ley alemana del 13 de octubre de 1935 prohib?a el matrimonio de todos los que padeciesen de enfermedad contagiosa que hiciera temer por el otro c?nyuge o por la descendencia de los que padeciesen de enfermedades hereditarias; o de los que, sin estar dementes, padeciesen de una perturbaci?n mental considerable. No hab?a ninguna enumeraci?n que limitase el poder de los facultativos de considerar peligrosas ciertas enfermedades. Quedaba as? en manos de m?dicos, siempre inclinados a dejarse llevar por teor?as materialistas, nada menos que el derecho natural de contraer matrimonio. Esta soluci?n resulta repugnante a los sentimientos cristianos, y la ley fue derogada el 20 de febrero de 1946.

Pero creemos tambi?n que la tesis sostenida en la Enc?clica Casti Connubi en nada se opone a la exigencia del certificado prenupcial, tal como lo ha establecido nuestra ley 12331 <>. Aqu? no se trata de una prohibici?n irreparable para contraer matrimonio, sino simplemente de una postergaci?n hasta que pase el per?odo de contagio. Esta medida nos parece prudente y beneficiosa para todos. Para el enfermo, que quiz?s ignore su enfermedad, o que por desidia no la trate debidamente; para el otro c?nyuge, que no sufrir? el contagio; para la prole, que nacer? en condiciones m?s propicias de salud. Todo ello sin lesi?n del derecho de casarse.

Pero es indudable que la legislaci?n sobre esta materia debe ser muy cuidadosa para no chocar contra los sentimientos morales y religiosos del pueblo. Cuando se prescinde de ellos, la ley se aplica en forma vacilante, los certificados de complacencia se multiplican. Es lo que indica nuestra propia experiencia, no obstante la prudencia con que se ha legislado.

Digamos, para concluir, que la Iglesia no se opone al certificado prenupcial en s? mismo y hasta lo proh?ja a t?tulo de informaci?n de los contrayentes. M?s a?n, los fines eugen?sicos no han estado del todo ausentes del r?gimen can?nico del matrimonio; en ellos se inspira el impedimento de consanguinidad. Pero no tolera que sobre la base de teor?as materialistas y meras conjeturas cient?ficas se establezcan nuevos impedimentos. Probablemente si el progreso de la ciencia m?dica demostrara inequ?vocamente la secuela inevitable de taras graves en la descendencia de ciertos enfermos, podr?a el Derecho can?nico prohibir tales uniones. Es lo que parece razonable. En cuando al SIDA, v?ase n? 83.

82. LOS IMPEDIMENTOS EN NUESTRO DERECHO POSITIVO: PRIVACI?N PERMANENTE O TRANSITORIA DE RAZ?N, SORDOMUDEZ, ENFERMEDADES VEN?REAS.? El impedimento fundado en la privaci?n permanente o transitoria de raz?n (art. 166 , inc. 8) y la sordomudez cuando el contrayente afectado no sabe manifestar su voluntad en forma inequ?voca por escrito o de otra manera (art. 166 , inc. 9) no ofrece ninguna dificultad, puesto que no tiene un fundamento eugen?sico; se basa en ambos casos en que no ha existido el pleno y libre consentimiento que exige con raz?n, el art. 172 .

Se discute la validez de los matrimonios celebrados por dementes en intervalos l?cidos; inclusive, se pone en tela de juicio que sea v?lida la noci?n de intervalos l?cidos. Y aunque esta noci?n est? discutida en el plano de la ciencia m?dica, la verdad es que hay enfermedades mentales que alternan per?odos de demencia con otros de plena salud mental. Y si en el intervalo l?cido est? en plena y perfecta raz?n, no hay motivo para no considerar v?lido el matrimonio, tanto m?s si la vida marital ha consolidado las nupcias.

Es claro que el casamiento de un interdicto que se encuentra en un intervalo l?cido, puede tropezar en el inconveniente de que el oficial del Registro Civil se niegue a celebrarlo, atento la dificultad de acreditar la plena lucidez; pero de cualquier modo, si el oficial del Registro se niega a celebrarlo, cabe siempre un recurso ante la justicia, durante cuyo tr?mite puede acreditarse la existencia del intervalo l?cido.

En cuanto al sordomudo, la ley permite su casamiento siempre que sepa manifestar su voluntad inequ?vocamente por escrito o de otra manera (art. 166 , inc. 9). Vidal Taquini hace notar, con raz?n, que esta norma guarda discordancia con los arts. 153 y 155 , que consideran incapaces absolutos a los sordomudos que no saben darse a entender por escrito, de tal modo que un sordomudo interdicto por no saber darse a entender por escrito, puede, sin embargo, casarse, porque puede manifestar su voluntad inequ?vocamente, lo que constituye un absurdo. Y agrega que cuando el sordomudo no sabe darse a entender por escrito no demuestra su aptitud intelectual para entender el significado del acto que va a celebrar, por lo que la norma que autoriza a expresar el consentimiento aun a los sordomudos que no saben darse a entender por escrito, debe considerarse desventurada.
83.? Las leyes 12331, art. 13 <>, y 16668 prohibieron el matrimonio de las personas afectadas por enfermedades ven?reas en per?odos de contagio.

Ninguna de estas dos leyes ha establecido la sanci?n inherente a la violaci?n del precepto; pero por aplicaci?n del art. 18 del C?digo Civil, que establece que los actos prohibidos por las leyes son de ning?n valor, la consecuencia no puede ser otra que la nulidad. ?sta es, por lo dem?s, la manera m?s efectiva de cumplir con los fines higi?nicos y eugen?sicos de la ley. Por las razones que exponemos en el n? 189, pensamos se trata de una nulidad relativa.

El SIDA, ese gran flagelo de la humanidad es, en nuestros d?as, un problema particularmente grave, pues tambi?n se transmite de la madre embarazada al hijo que est? en su seno.

Inclusive, se ha sostenido que el SIDA deber?a considerarse un impedimento que obsta al matrimonio. Pero hay dos razones, a nuestro juicio decisivas, para disentir de esa opini?n. La primera, que el portador puede tener relaciones sexuales fuera del matrimonio y as? seguir propagando la enfermedad, no obstante no poderse casar; la segunda, que el portador vendr?a a quedar de por vida en una suerte de asilamiento social, que complicar?a a?n m?s su dolorosa situaci?n. Pero el examen prenupcial adquiere en este caso una m?xima importancia, porque el otro novio tendr? una informaci?n cierta del peligro que para ?l y para sus hijos significar? el matrimonio y podr? decidir si lo contrae o no.

84. ELIMINACI?N DEL IMPEDIMENTO DE LEPRA.? La ley 11359, art. 17 <>, prohibi? el casamiento entre leprosos o de una persona sana con una leprosa. El progreso de la ciencia m?dica ha demostrado que las formas contagiosas de esta enfermedad, son excepcionales, por lo que no se justifica ya mantener este impedimento, que fue suprimido por la ley 17711, art. 4 <>.

85. CAR?CTER DE LA NULIDAD.? La nulidad del matrimonio fundada en la privaci?n permanente o transitoria de raz?n es simplemente relativa (art. 230 , inc. 8). En caso del sordomudo que no sabe darse a entender por escrito o de otra manera debe reputarse inexistente el matrimonio desde que no puede haber consentimiento a la celebraci?n del acto. Tambi?n debe considerarse relativa la nulidad en los casos de enfermedades ven?reas. Sobre esta cuesti?n, que ha suscitado una dif?cil controversia, v?ase n? 189.

86. CERTIFICADO PRENUPCIAL.? Para dar cumplimiento efectivo a la prohibici?n de contraer matrimonio la ley 12331 estableci? la exigencia del certificado prenupcial (art. 13 <>).

La exigencia del certificado, antes impuesta s?lo a los varones, se ha extendido tambi?n a las mujeres por la ley 16668 .

Sobre el certificado prenupcial y el SIDA, v?ase n? 83.

87.? La exigencia del certificado prenupcial no tiene excepciones en la ley 12331 <>. En la pr?ctica, sin embargo, hay situaciones en que el otorgamiento del certificado es imposible o muy dif?cil, lo que ha dado lugar a que se otorguen certificados de complacencia, o simplemente se prescinda de ellos. Las situaciones m?s importantes son las siguientes:

a) Matrimonios in extremis. En esta hip?tesis no hay dificultades de car?cter legal, pues el art. 46, ley mat. civil, autoriza al oficial p?blico a prescindir de todas o de algunas de las formalidades que deben precederlo. Entre ellas, naturalmente, se encuentra el certificado.

b) Matrimonios celebrados en lugares en donde no hay m?dico pr?ximo. Este problema es realmente serio en una vasta extensi?n de nuestra campa?a, y ha motivado una marcada tolerancia, que se manifiesta ya sea otorgando certificados de complacencia, o simplemente no exigi?ndolos. En las Normas dictadas por el Departamento Nacional de Higiene en 1943 se autoriz? a suplir el certificado por una declaraci?n jurada de que no se padec?a enfermedad ven?rea, ni lepra, si no hay facultativo a 100 km. de distancia. La legalidad de tal disposici?n es m?s que discutible, pero en la pr?ctica se aplica.

c) Matrimonios que se realizan para regularizar una uni?n de hecho. Las Normas aludidas autorizaban la expedici?n del certificado no obstante la existencia de una enfermedad ven?rea (Norma IX). Pero por resoluci?n de la Secretar?a de Salud P?blica de fecha 30 de diciembre de 1946, se dej? sin efecto esta disposici?n. Sin embargo, otras disposiciones similares a la original Norma IX se han dictado en el orden provincial.

d) Matrimonio subsiguiente a los delitos de violaci?n, estupro, rapto o abuso deshonesto de una mujer soltera. El decreto de la provincia de Buenos Aires del 17 de septiembre de 1942 autoriza en este caso a prescindir del certificado prenupcial. Creemos que esta soluci?n se impone, atento a que el art. 132 , C. Penal, establece que quedar? exento de pena el delincuente si se casara con la ofendida, prestando ella su consentimiento, despu?s de restituida a casa de sus padres o a otro lugar seguro. Si la ley penal brinda esta soluci?n para cubrir el delito y dejar a salvo el honor de la v?ctima, no es posible aplicar ciega e indiscriminadamente la prohibici?n de la ley 12331 <>, no obstante sus fines eugen?sicos.

88.? La falta de certificado prenupcial no provoca la nulidad del matrimonio; para llegar a este resultado es menester probar que en ese momento uno de los c?nyuges adolec?a una enfermedad ven?rea en per?odo de contagio. Sin perjuicio, naturalmente, de las sanciones a que se hace acreedor el oficial p?blico (ley 12331, art. 16 <>). Igual soluci?n corresponde en los casos de falsedad o falsificaci?n de certificado.

89. ESTERILIZACI?N.? Emprendido el camino de la eugenesia, no era dif?cil predecir que habr?a de llegarse a la esterilizaci?n, que algunas legislaciones han admitido ya (v?ase n? 90). S?lo un grosero materialismo puede aprobar tal procedimiento. Esta mutilaci?n definitiva, que cierra toda esperanza de recuperaci?n, y que prescinde la de la posibilidad siempre existente de una curaci?n de la enfermedad, toca a los m?s esencial, misterioso y profundo de la vida humana, y debe escapar a la potestad de los gobernantes.

90. LEGISLACI?N COMPARADA.? La legislaci?n eugen?sica ha penetrado en el derecho matrimonial de numerosos pa?ses. El punto culminante lo marc? el Estado nacionalsocialista alem?n. La ley del 13 de octubre de 1935 prohibi? el matrimonio de las personas que adolecen de una enfermedad contagiosa, que hace temer por el otro c?nyuge o por su descendencia; de los que adolecieran de una perturbaci?n mental considerable, aunque no estuvieran interdictos; de los que padecieran enfermedades hereditarias. La ley del 15 de septiembre del mismo a?o, ?de protecci?n de la sangre y del honor alem?n?, prohibi? el matrimonio entre jud?os y ciudadanos de sangre alemana o semejante. Finalmente, la ley del 1? de enero de 1934 establec?a la esterilizaci?n de los d?biles mentales cong?nitos, esquizofr?nicos, dementes man?acos depresivos, epil?pticos, ciegos y sordos hereditarios, de los que padecieran de grave deformaci?n ps?quica hereditaria, y de alcoholismo grave.

Todas estas leyes han sido derogadas despu?s de la ca?da del r?gimen hitlerista.
Sin llegar a aquellas exageraciones, han establecido el impedimento de enfermedad, con mayor o menor extensi?n, los siguientes pa?ses: M?xico (C. Civil, art. 98, inc. 4), Panam? (C. Civil, art. 92), Per? (C. Civil, art. 241), Venezuela (C. Civil, art. 73, s?lo para la lepra), Portugal (decreto del 25/12/1910).

En Francia, la Ordenanza del 2 de noviembre de 1945, modificatoria del art. 63, C. Civil, ha establecido el certificado prenupcial obligatorio; pero en ?l s?lo consta que los futuros esposos han sido examinados en vista del matrimonio, sin dejar constancia de su aptitud o salud. Es, pues, un expediente destinado a prevenir a los novios acerca de su enfermedad, aunque deja librado en definitiva a su conciencia la realizaci?n del acto. Es ?ste el sistema preconizado por los autores cat?licos. Similar es el r?gimen del C?digo de la familia sovi?tica (art. 132). El C?digo de Venezuela, salvo para el caso de lepra, que constituye un impedimento dirimente, se limita a establecer que el oficial p?blico deber? advertir a los contrayentes la conveniencia de comprobar su estado de salud previamente a la consumaci?n del matrimonio (art. 69).

En Suecia (ley de 1920), Noruega ley de 1918), y Dinamarca (ley de 1922), basta la declaraci?n jurada de no adolecer de enfermedades contagiosas; y aun padeci?ndolas, pueden contraer matrimonio si se comunica la existencia de la enfermedad al otro c?nyuge.

La esterilizaci?n ha sido admitido en veinticinco Estados de la Uni?n, en el Cant?n de Vaud (Suiza), en Veracruz (M?xico), en Alberta y Columbia Brit?nica (Canad?), en Dinamarca, Suecia, Noruega, Checoslovaquia, Lituania y Nueva Zelandia. En Venezuela est? prohibido el casamiento de leprosos; s?lo se lo autoriza si ambos lo son y voluntariamente consienten en que el hombre sea esterilizado (art. 73, C. Civil).

91. IMPOTENCIA.? En nuestro Derecho la impotencia no constituye un impedimento para el matrimonio, aunque s? permite reclamar su anulaci?n (art. 220 , inc. 3). La diferencia es importante, pues nadie tiene derecho a fundar su oposici?n al casamiento por esta causal, ni el oficial p?blico puede negarse a celebrarlo en base a ella.

El sistema de nuestra ley se justifica plenamente, ya que la uni?n sexual, si bien es uno de los fines fundamentales del matrimonio, no es el ?nico. Aun con conocimiento de la impotencia del prometido, puede una mujer desear razonablemente el matrimonio, ya sea con la esperanza de que la inhibici?n sea vencida por tratamiento m?dico o por acostumbramiento, ya porque se trate de ancianos que desean asistirse mutuamente y encontrar un consuelo a su soledad, ya porque se trate de una impotencia sobreviniente a una larga uni?n de hecho y se quiere regularizar esa situaci?n, tanto m?s si hay hijos que legitimar.

92.? Este es el sistema seguido por casi todas las legislaciones. En cambio, en el Derecho can?nico la impotencia es un impedimento dirimente (canon 1084). Muy pocos C?digos han adoptado esta soluci?n: el espa?ol (art. 83, inc. 3), el venezolano (art. 47), y el mexicano (art. 156, inc. 8).

Para el estudio de la impotencia como causal de nulidad, remitimos a los n?ms. 184 y s.

93. HERMANOS SIAMESES.? ?Pueden los hermanos siameses contraer matrimonio? Ninguna ley lo proh?be en nuestro pa?s, ni conocemos ninguna que lo haga en el Derecho comparado. Pero consideramos que tales casamientos, algunos de los cuales han tenido amplia resonancia period?stica, son incompatibles con la dignidad del matrimonio y con las ideas morales que presiden esa uni?n. Creemos, por tanto, que ni aun con el consentimiento del hermano siam?s puede ser autorizado.

B.? IMPEDIMENTOS RELATIVOS A LAS CONDICIONES SOCIALES Y MORALES

1.? Parentesco

94. CONSANGUINIDAD.? La uni?n sexual entre ascendientes y descendientes o entre hermanos ha repugnado siempre al sentimiento moral de los pueblos civilizados; adem?s, es peligrosa desde el punto de vista eugen?sico. Por ello, este impedimento tiene una antiqu?sima y dilatada vigencia, a la que han escapado tan s?lo algunos pueblos primitivos. Como excepciones notables, cabe recordar que en el antiguo Egipto y en el Imperio Inc?sico las familias reinantes practicaban el matrimonio entre hermanos para mantener la pureza de la sangre.

Nuestra ley proh?be el casamiento entre ascendientes y descendientes, y entre hermanos o medio hermanos, sean leg?timos o ileg?timos (art. 166 , incs. 1 y 2). En la l?nea colateral queda, por tanto, limitada la prohibici?n a los hermanos, permiti?ndose el matrimonio entre primos o entre t?o y sobrina.

El Derecho can?nico extiende el impedimento para los colaterales hasta el tercer grado (6? grado seg?n el c?mputo de nuestra ley); pero autoriza la dispensa, salvo en el caso de hermanos. En el fondo, por tanto, es el mismo sistema de nuestro Derecho positivo.

El impedimento existe sea el parentesco leg?timo o extramatrimonial, pues lo que est? en juego es una cuesti?n de consanguinidad, que nada tiene que ver con el car?cter de la filiaci?n.

95.? Puede ocurrir que con posterioridad al matrimonio el padre de uno de los c?nyuges reconozca al otro como hijo extramatrimonial. En tal caso, el matrimonio deber? anularse, salvo el derecho del interesado de contestar el reconocimiento, en cuya hip?tesis la cuesti?n quedar? en suspenso a las resultas del juicio de filiaci?n.

96. ADOPCI?N.? Respecto de la adopci?n, es necesario distinguir la plena y la simple. La adopci?n plena coloca al adoptado en la misma posici?n que tiene el hijo de sangre con relaci?n a la familia del adoptante. Por consiguiente, existe impedimento entre el adoptado pleno y los ascendientes o descendientes del adoptante; entre los hermanos y medio hermanos adoptivos; y entre las parientes por afinidad en cualquier grado (art. 166 , inc. 3). Cesan todos los efectos del parentesco del adoptado plenamente con la que es su familia de sangre, con la sola excepci?n de los impedimentos matrimoniales (art. 14 <>, ley 19134).

En la adopci?n simple subsisten desde luego todos los impedimentos matrimoniales con su familia de sangre, con tanta mayor raz?n desde que esta soluci?n es admitida en la adopci?n plena. Respecto de la familia adoptiva, existen los siguientes impedimentos: entre adoptante y adoptado, entre adoptante y descendiente o c?nyuge del adoptado, entre adoptado y c?nyuge del adoptante, hijos adoptivos de una misma persona, entre s?, y adoptado e hijo del adoptante (art. 166 , inc. 3).

Pero los impedimentos derivados de la adopci?n simple subsisten siempre que ?sta no sea revocada o anulada (art. 166 , inc. 3). La soluci?n es l?gica pues en caso de revocaci?n o anulaci?n de la adopci?n simple, ?sta deja de producir todos sus efectos.

97. AFINIDAD.? Asimismo, est? prohibido el casamiento entre parientes afines en l?nea recta, en todos los grados (art. 166 , inc. 4). La prohibici?n comprende a los ascendientes y descendientes, leg?timos o extramatrimoniales, del c?nyuge premuerto.

98.? Si el matrimonio es nulo, no hay parentesco por afinidad, ni cabe, por tanto, hacer valer este impedimento. Esta soluci?n no se altera en el caso de matrimonio putativo: en primer lugar porque ?ste produce tan s?lo aquellos efectos que la ley le asigna, dentro de los cuales no se encuentra ?ste; en segundo t?rmino, porque lo que la ley ha querido asegurar en el matrimonio putativo es la producci?n de efectos favorables al c?nyuge de buena fe y no aquellos que le perjudican; por ?ltimo, porque los impedimentos y las causales de nulidad de matrimonio deben interpretarse restrictivamente.

98 bis.? El divorcio vincular no hace desaparecer el impedimento de afinidad. Como dice Vidal Taquini, ser?a escandaloso que una persona se divorcia para casarse con algunos de sus suegros o de sus hijastros.

2.? Ligamen

99. R?GIMEN LEGAL.? El art. 166 , inc. 6, establece el impedimento del matrimonio anterior mientras subsista. Este obst?culo es propio de todos los pa?ses que han adoptado el r?gimen monog?mico.

Solamente en caso de nulidad del matrimonio anterior o de disoluci?n del v?nculo pueden los c?nyuges volver a casarse.

100.? Puede ocurrir que, no obstante la prohibici?n de la ley, se haya celebrado un segundo matrimonio. Si ocurrido este supuesto, se atacara la nulidad del primero y la sentencia hiciera lugar a esta demanda, el segundo matrimonio debe considerare v?lido en virtud del efecto retroactivo de la sentencia de nulidad. El C?digo italiano prev? expresamente esta hip?tesis y dispone que si la impugnaci?n del matrimonio se opone la nulidad del primero, deber? resolverse previamente esta cuesti?n (art. 124 ).

Pero si el primer matrimonio era v?lido es nulo el segundo, aunque m?s tarde el primero haya quedado disuelto.

3.? Crimen

101. R?GIMEN LEGAL. ? El art. 166 , inc. 7, establece como impedimento haber sido autor, c?mplice o instigador del homicidio doloso de uno de los c?nyuges. Una evidente raz?n de orden moral impone esa soluci?n.

Para que el impedimento de crimen pueda oponerse a la celebraci?n del matrimonio, se requieren las siguientes condiciones: 1) que se trate de un homicidio consumado; la simple tentativa no es suficiente; 2) que haya sido doloso; la norma excluye por tanto, al cometido por imprudencia o en estado de necesidad y al preterintencional, pero no al homicidio en duelo; 3) una condena en jurisdicci?n penal; en efecto, s?lo a consecuencia de este pronunciamiento puede legalmente tenerse por cometido el delito. En caso de mediar condena penal, el impedimento no se extingue por el cumplimiento de la pena, el indulto o la prescripci?n.

102.? El impedimento no s?lo se refiere al homicida sino tambi?n al c?mplice y al instigador. En este concepto debe incluirse a quien ha cooperado a la realizaci?n del delito, pero no al encubridor, que no es responsable ni part?cipe del delito, cualquiera sea el juicio moral que su conducta pueda merecer.

103.? Aunque nuestra ley no ha previsto el punto, es obvio que mientras dura el proceso promovido con motivo del homicidio, el encausado no puede casarse con el c?nyuge del muerto. As? lo disponen el C?digo italiano (art. 88), el venezolano (art. 55) y el peruano (art. 242, inc. 6).

? 3.? Impedimentos impedientes

104. TUTORES Y CURADORES.? El tutor y sus descendientes que est?n bajo su potestad, no podr?n contraer matrimonio con el menor o la menor que ha tenido o tuviere aqu?l bajo su guarda, hasta que fenecida la tutela, haya sido aprobada la cuenta de su administraci?n (art. 171 ).

Esta prohibici?n tiende a proteger los intereses del menor y evitar maniobras destinadas a impedir una fiel rendici?n de cuentas.

El impedimento no s?lo afecta al tutor, sino tambi?n a sus descendientes que est?n bajo su potestad. Adem?s, es simplemente temporario, pues desaparece una vez que ha sido aprobada la cuenta de la administraci?n.

Si, no obstante la prohibici?n legal, el matrimonio se hubiese celebrado, el acto no es nulo; la ?nica sanci?n consiste en la p?rdida de la asignaci?n sobre las rentas del menor, que le corresponde al tutor como retribuci?n por el desempe?o de sus funciones (art. 171 in fine).

Aunque el art. 171 s?lo habla de los autores, es obvio que la prohibici?n comprende asimismo a los curadores, por imperio de lo dispuesto en el art. 475 , C. Civil.

105. MENORES.? Los menores, aunque hayan cumplido con la edad m?nima exigida por la ley para contraer matrimonio, no pueden hacerlo sin autorizaci?n de sus padres o tutores; y a falta de ?sta o en caso de negativa, sin la venia judicial (art. 168 ).

Si no obstante la prohibici?n legal, el matrimonio se hubiera llevado a cabo, el acto no es nulo; pero les ser? negada a los menores la administraci?n de los bienes que hubieren recibido a t?tulo gratuito (art. 131 , C. Civil).

106. PROHIBICIONES ADMINISTRATIVAS: MILITARES Y DIPLOM?TICOS.? El C?digo de Justicia Militar proh?be a los militares contraer matrimonio contrariando las normas que dictare al respecto el Poder Ejecutivo (art. 633). Si el acto se celebrase contrari?ndolas, no por eso el acto es menos v?lido, pero el militar se expone a sanciones inherentes a su estado, que pueden llegar incluso a la destituci?n (art. 633, C?digo citado).

Igualmente, los diplom?ticos no pueden casarse sin autorizaci?n del Ministerio de Relaciones Exteriores (ley 19300, art. 16 <>, inc. h), autorizaci?n que en caso de que la persona con la cual quiera casarse fuera extranjera, s?lo podr? otorgarse en caso de que ?sta se naturalice argentina (decreto 5182, arts. 27 y 28). Como en el caso anterior, la falta de autorizaci?n no anula el matrimonio y s?lo da lugar a sanciones administrativas.

107. ELIMINACI?N DEL PLAZO DE VIUDEZ.? La ley de matrimonio civil prohib?a a la mujer casarse hasta pasados diez meses de disuelto o anulado el matrimonio, a menos de haber quedado encinta, en cuyo caso pod?a casarse despu?s del alumbramiento (art. 93 <>). Esta prohibici?n ten?a como fundamento impedir la turbatio sanguinis, es decir, que no se pudiera establecer con seguridad si el hijo de la mujer que volv?a a casarse era del primer o del segundo marido. Esta prohibici?n fue eliminada por la ley 23515 <>. La soluci?n es razonable despu?s que la ley 23264 estableci? un sistema legal para la determinaci?n de la paternidad en caso de que el marido impugnara la de los hijos nacidos durante el matrimonio (art. 258 <>y siguientes).

Pero cabe recordar que la prohibici?n de contraer matrimonio durante el plazo de viudez, no implicaba la nulidad del matrimonio, sino solamente la p?rdida de los legados o de cualquier otro beneficio que el marido difunto hubiera hecho a su mujer en su testamento (art. 94 <>, ley de matrimonio civil).

Tags: MATERIAL DE CONSULTA

Publicado por ELMAGOAZ @ 3:44 AM  | DERECHO CIVIL
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Mi?rcoles, 30 de septiembre de 2009 | 9:31 AM
FlashChica
Publicado por jorge
S?bado, 24 de abril de 2010 | 4:59 PM
el matrimonio es un hecho real e imaginario a lavez, ya que el hombre es el que impone sus reglas, pero el amor entre dos personas es mas que una union matrimonial, no hay impedimentos para el amor.

<a href="http://requisitosmatrimonio.blogspot.com">los requisitos matrimonio</a>
Publicado por Invitado
Mi?rcoles, 27 de octubre de 2010 | 11:00 PM

Hola saludos, una duda, En Parentesco. "Nuestra ley prohíbe el casamiento entre ascendientes y descendientes, y entre hermanos o medio hermanos, sean legítimos o ilegítimos (art. 166 , incs. 1 y 2). En la línea colateral queda, por tanto, limitada la prohibición a los hermanos, permitiéndose el matrimonio entre primos o entre tío y sobrina".

Quisiera saber si esto está vigente aún, no hay impedimento para contraer Matrimonio entre tío y sobrina o primos? no hay que solicitar ninguna dispensa?

Muchas gracias. Sonrisa

Publicado por Invitado
Mi?rcoles, 12 de enero de 2011 | 1:57 PM

HOLA ,mi padre tiene 83 años y tiene cancer terminal hay alguna ley que impida el matrimonio,el quiere casarse para dejarle un inmueble a su pareja.Puede hacerlo?Si Uds. pueden responderme a mi correo [email protected],agradezco su apoyo.

Publicado por Invitado
Jueves, 12 de mayo de 2011 | 9:53 AM

Pregunta como se puede hacer para que hermanos adoptivos se puedan casar? no son hermanos de sangre, son hermanos por que el papa de ella adopto al hijo de su nueva esposa para darle el apellido.

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Jueves, 31 de mayo de 2012 | 12:46 AM

HOLA QUE TAL, YO QUISIERA SABER SI DE VERDAD NO EXISTE INPEDIMENTO DE MATRIMONIO ENTRE TIO Y SOBRINA, SE NESECITA ALGUNA DISPENSA, OJALA ME PUEDAN AYUDAR GRACIAS...

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Martes, 27 de noviembre de 2012 | 11:14 PM

Con respecto a una pregunta que lei sobre si hay impedimento de casarse entre el tio y una sobrina, si lo hay, es un impedimento relativo donde indica el parentesco por consanguinidad en tercer grado que es en este caso, asi que no se pueden casar...

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Domingo, 29 de marzo de 2015 | 7:24 AM
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Jueves, 18 de febrero de 2016 | 7:01 AM
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Jueves, 10 de marzo de 2016 | 10:46 AM
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Domingo, 13 de marzo de 2016 | 1:47 PM
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