Viernes, 14 de diciembre de 2007
LOS PRINCIPIOS DEL PROCESO LABORAL

Los principios del proceso laboral son parte integrante de los principios del derecho del trabajo. No es muy f?cil separar unos de otros porque muchos de los principios del derecho sustantivo tienen, dentro de su contenido , aspectos de car?cter instrumental o procesal, y viceversa. Esto origina que la enumeraci?n de los principios procesales que hacen los tratadistas, muestren algunas diferencias

PRINCIPIOS FINES Y PRINCIPIOS OPERATIVOS:

No todos los principios procesales tienen la misma jerarqu?a. Algunos de ellos constituyen el fundamento de la existencia del proceso laboral, mientras que los dem?s tienen que ver con el cumplimiento de esos principios fundamentales. A los primeros podr?amos llamarlos ?Principios Fines del Proceso? y a los otros ?Principios Operativos del Proceso? . Los primeros justifican o hacen posible la existencia del proceso y los otros marcan el comportamiento del proceso.

I.- Principio Tutelar del trabajador.

En primer lugar es necesario distinguir el derecho de tutela jurisdic?cional que concierne al derecho procesal en general, de lo que es el princi?pio tutelar del trabajador1 que es una particularidad del derecho procesal del trabajo. El primero, consiste en el derecho que tiene toda persona de requerir la intervenci?n de la funci?n jurisdiccional del Estado para solucio?nar cualquier litigio que se presente entre los miembros de una comunidad social. De ah? que s? concept?e, a la tutela jurisdiccional como un presu?puesto de convivencia social pac?fica.

En cambio, el principio de tutela procesal del trabajador; tiene que ver con las consideraciones que se le guarda dentro del proceso laboral.

La aparici?n del derecho del trabajo como disciplina especial, se debi? a la necesidad de proteger al trabajador frente a la superioridad del emplea?dor. Si en las relaciones laborales, empleadores y trabajadores no son iguales, la desigualdad se agrava cuando ambos litigan. Como dice Isa?as Rodr?guez (Laboralista venezolano) ?el patrono litiga contra el est?mago del trabajador?. Esa es la raz?n por la que el esquema del proceso laboral est? estructurado para lograr un tr?mite equil?brado1 mediante la protecci?n o tutela del m?s d?bil.

a) Gratuidad procesal para el trabajador

Toda persona tiene derecho a reclamar justicia del ?rgano estatal co?rrespondiente. Es decir, cuando un miembro de una sociedad pretenda algo de otra, la pretensi?n es atendida por un ?rgano jurisdiccional, a trav?s ?de un proceso con garant?as m?nimas. Esto es lo que se denomina, el derecho a la tutela jurisdiccional. La doctrina es casi un?nime al considerar que la tutela jurisdiccional corresponde exclusivamente al Estado, criterio que ha sido recogido por la legislaci?n nacional. As?, por ejemplo, la Cons?tituci?n, dispone que la potestad de administrar justicia se ejerce por el Poder judicial (art. 158, 159 Cn.).


Arto. 158 Cn : ? La justicia emana del pueblo y ser? impartida en su nombre y delegaci?n por el Poder Judicial, integrado por los tribunales de justicia que establezca la ley?.

Arto 159 Cn.: inicio 2? P?rrafo: ?Las facultades jurisdiccionales de juzgar y ejecutar los juzgado corresponde exclusivamente al Poder Judicial?
Son principios y derechos de la funci?n jurisdiccional entre otros, la unidad y exclusividad de la misma. No existe ni puede establecerse jurisdicci?n alguna independiente, con excepci?n de la militar y la arbitral. ( Arto. 159 Cn.)

Similares consideraciones encontramos en la Ley Org?nica del Poder judicial, Ley 260 (art.2,3 y 6). El C?digo Procesal Civil es mucho m?s especifica, al se??alar que la potestad jurisdiccional del Estado es indelegable (art. 1?).

En base a tales consideraciones podemos concluir que la actividad de administrar justicia es un servicio p?blico indispensable para la consecu?ci?n de la paz social. Consecuentemente el acceso a ese servicio de la b?squeda de justicia debe ser gratuito. Es decir, los derechos de acci?n y contradicci?n procesal no deben estar supeditados al pago de sumas de dinero. Esto no impide la posibilidad de que la ley contemple el abono de costas en determinadas circunstancias. Incluso en la actualidad dadas las limitaciones econ?micas de los Estados, se sostiene que la gratuidad no debe ser absoluta sino excepcional.

En el caso del proceso laboral, el principio de gratuidad en favor del trabajador, tiene Una aceptaci?n casi un?nime. Por el mismo, se busca faci?litar al trabajador el acceso a los ?rganos de administraci?n de justicia para demandar la restituci?n de sus derechos laborales. La facilidad se sustenta en la carencia de recursos econ?micos por parte del trabajador y en la prioridad de sus beneficios laborales. Sin la gratuidad, el trabajador, en muchos casos, no podr?a acceder a la tutela jurisdiccional, con lo cual se consagrar?a el atropello en beneficio del empleador.


b) Inversi?n de la carga de la prueba

El C?digo de Justiniano contiene, en relaci?n con este principio, pres?cripciones como las siguientes: actore non probante, qui convenitur, et s? nihil ipse praestet, obtinebit: ?no probando el actor, ganar? el demandado, aunque nada hubiera alegado?. Actore non probanten, reus est absolvendus: ?si el actor no prueba, hay que absolver al reo? (Lib. ll, tit. I, ley 4ta.).

Lo anterior sirva para afirmar que en el derecho procesal la regla general es que el demandante tiene la carga de la prueba. Es decir quien demanda debe probar los hechos que invoca en su demanda. De lo contrario, se absolver? al demandado aunque nada hubiera alegado en su favor.

En el derecho procesal del trabajo, esta regla no es absoluta sino ex?cepcional. Es el demandado el que tiene la carga de la prueba. que buscar? desvirtuar las afirmaciones que haga el demandante en su demanda. De no cumplir, el demandado, con esta obligaci?n procesal, se le podr? condenar satisfacer la pretensi?n del demandante.

Como se puede apreciar, aqu? se invierte la regla general que busca que sea el demandante el que pruebe los extremos de su demanda, para trasladar tal obligaci?n, al demandado. De ah? el nombre de inversi?n de la carga de la prueba.

El fundamento de este comportamiento, en el derecho procesal del trabajo; est? en la forma como funcionan las relaciones laborales entre tra?bajador y empleador. Cuando el primero se emplea al servicio del segun?do, este ?ltimo asume la obligaci?n de cumplir con toda la formalidad que la ley establece, tales como libro de planillas, boletas de pago y dem?s documentos. De manera que es el patrono quien tiene en su poder los medios probatorios que acreditan haber cumplido con todas sus obligacio?nes laborales, frente al trabajador.


Por lo tanto, al trabajador le basta afirmar que se ha incumplido con sus derechos y ser? el empleador o demandado quien tiene que acreditar lo contrario.

Todo el esquema de la inversi?n de la carga de la prueba ha sido roto por la nueva ley procesal de trabajo nacional al contemplar la posibilidad de que el empleador pueda ser demandante. Ante esta eventualidad, al referirnos a este principio ya no se podr? decir, en todos los casos, que la carga de la prueba corresponde al demandado sino, para ser m?s precisos, al empleador.

SENTENCIAS SOBRE INVERSI?N DE LA CARGA PRUEBA.

?Al afirmar el representante de la demanda que le hab?a pagado sus prestaciones al actor, se opera la inversi?n de la carga de la prueba (art. 1080 Pr)., y la demandada qued? obligada a probar que hab?a pagado todas las prestaciones al trabajador, e incluso las vacaciones, carga con la cual no cumpli?. Se reajustaran las vacaciones. (53). Sent. 07-02-80.?

?Se ha operado una inversi?n de la carga de la prueba, y por ello el empleador, para desembarazarse de la obligaci?n de responder por las reclamaciones laborales del actor, debi? presentar pruebas de sus afirmaciones para su descargo, lo que no hizo aca?rreando tal situaci?n procesal, los efectos jur?dicos de tener por ciertos los hechos contenidos en el libelo de demanda, en lo que respecta al preaviso. (365) Sent. 19-08-80.?

SENTENCIAS SOBRE PRUEBA NULA.

?Por recibirse sin notificar a la parte demandada. (249). Sent. 11-06-80.?

?La de testigos recibidas sin citaci?n de la parte contraria, pues causa indefensi?n. Se llama la atenci?n al Juez de la causa para que sea m?s cuidadosa en la tramitaci?n de los t?os. 335). Sent. 29-07-80.?

c. In dubio pro operario

Esta es una expresi?n latina que significa que cuando el juzgador tenga duda acerca de qui?n tiene la raz?n, Ia misma debe resolverse en favor del trabajador por ser la parte m?s d?bil en la relaci?n laboral.
Este principio puede interpretarse en t?rminos amplios, si se acepta que todo tipo de duda, Incluso la que tenga que ver con los hechos, favorece al trabajador tal como sucede en el derecho penal con el In dubio pro reo.

En la legislaci?n procesal laboral nacional y en otras, s?lo est? permitido resolver la duda en favor del trabajador, cuando se origine en la interpretaci?n de las normas ya sean legales o convencionales.
Sin embargo, no debemos olvidar que en el derecho sustantivo de trabajo, la duda tiene una mayor amplitud en la aplicaci?n de la ley mas favorable y de la condici?n m?s beneficiosa, las mismas que abarcan no solo a situaciones legales sino tambi?n f?cticas.

d) Sentencia plus o ultra petita

Para una mejor exposici?n de este principio es necesario referirnos primero al tema de la congruencia de la sentencia. En esta materia, el dere?cho procesal civil exige que toda sentencia debe ser congruente con la demanda. Esto significa, que el juez cuando falla tiene que pronunciarse sobre todos los aspectos que contiene la pretensi?n del demandante y por otra parte, no puede resolver extremos que no est?n contenidos en la demanda, ni otorgar m?s all? de lo demandado.

SI la resoluci?n cumple con estas exigencias estaremos frente a una sentencia congruente casi todas las legislaciones sancionan con nulidad la incongruencia de las sentencias.
En Ia medida en que las sentencias no cumplan con estos requisitos, se pueden presentar las siguientes incongruencias:

- Sentencia ?citra petita? es la que omite pronunciarse sobre alguno o todos los extremos o puntos que contiene la demanda.

- Sentencia ?extra petita?, es la que resuelve una cuesti?n que no contiene la demanda.

- Sentencia ?plus o ultra petita?, cuando se concede valores mayores a los que el demandante pide en su demanda.

?Es importante tener presente que el fallo no es incongruente si otorga menos de lo que el actor ha reclamado, lo que frecuentemente hace un juez ante la exageraci?n de los litigantes.

Sentencias como Ultrapetici?n. (BJ15441, de 1951 y 170959 de 1954).
Este vicio implica un fallo excesivo, dici?ndose por eso que se caracteriza por un exceso de poder. El Juez, por las propias razones invocadas en la demanda, no da cosa distinta, sino lo pedido y m?s de lo pedido, como cuando demand?ndose a una persona por mil C?rdobas, se le mandar? pagar diez mil. ?

En el derecho civil las sentencias deben ser siempre congruentes. Es decir, no est? permitido ninguna de las incongruencias antes se?aladas.

En cambio, el derecho procesal laboral permite que se dicte v?lidamente, las sentencias incongruentes ultra o plus petita. La legislaci?n nacional en los diferentes
dispositivos reguladores del proceso, s?lo ha permitido la sentencia plus o ultra petita, m?s no la extra petita.

Por ejemplo, en reiteradas sentencias y disposiciones se ha mandado ordenar el pago de sumas mayores a las reclamadas s? de lo actuado apareciere error en los c?lculos de las liquida?ciones demandadas.

II.- Principio de veracidad o primac?a de la realidad

Falza demostratione mutari substantia veritatis minirne potest, "l? esencia de la verdad no cabe alterarla con una falsa demostraci?n", prescribe el C?digo de Justiniano (Libr? 1, tftulo XVIII; Ley 5? ).

En el desarrollo de un proceso se mueven dos tipos de versiones res?pecto a los hechos que originan ?l conflicto. Una de esas versiones es la que las partes buscan mostrarle al juez a trav?s de los medios probatorios, y que frecuentemente no se ajustan a la realidad. En muchos casos ese alejamiento de la verdad es intencional.

Pero no se puede negar la otra situaci?n, que se da cuando en el proceso hay una coincidencia entre la realidad y lo que se logra probar En el primer caso estamos ante lo que se denomina la ?verdad formal?. En el segundo, ante la ?verdad real?

A menudo, una sentencia se sustenta en cualquiera de las dos versio?nes de los hechos, esto es, en la real o en la aparente. El ideal de una correcta administraci?n de justicia es que las sentencias se basen en la verdad real, es decir, que prime la realidad frente a la ?verdad formal?. La sentencia que no se asiente en la realidad, ser? una sentencia formal. Sentencia que se base en la realidad, ser? una sentencia justa.

Sin embargo, el deber de la veracidad todav?a es discutible en el pro?ceso civil; autores como Wach y Calamandrei, lo consideran como un ?ins?trumento de tortura moral?. El hecho de estar incorporado este deber en el C?digo Procesal Civil, consti?tuye ?un salto al vac?o? por tratarse de un tema intr?nsicamente pol?mico y por haberse adoptado en un contexto de una incipiente formaci?n cient?fi?ca de jueces y abogados.

En el proceso laboral, no hay discusi?n en la tesis de que la verdad real debe primar frente a la verdad aparente. El juez est? dotado de facultades para verificar la exactitud de las afirmaciones o negativas manifestadas por las partes es decir es menester comprobar la verdad o falsedad las mismas, con el objeto de de llegar a una convicci?n acerca de la veracidad real.

De esta manera, el juez desplaza a las partes en la correcta calificaci?n jur?dica de los hechos, es decir; rectifica el error casual o intencional de los litigantes Aqu? tambi?n se produce una diferencia con el proceso civil; en ?ste el juez. Por ejemplo, por lo general busca aquello que las partes realmente han deseado en un negocio jur?dico y da a esa voluntad la denomina?ci?n jur?dica adecuada.

En el proceso laboral, el juez va m?s all? y no solamente busca lo que las partes desearon. sino c?mo se comport? la realidad. Es frecuente que dos personas celebren un contrato de locaci?n de servicios, pero aunque esa hubiera sido la voluntad de los contratantes, al juez laboral, antes que eso le interesar? averiguar c?mo se desarroll? la prestaci?n de servicios, y de esa manera descartar o aceptar la existencia de un contrato de trabajo.?

Es preciso se?alar que el principio de la primac?a de la realidad, no tiene un valor absoluto en el proceso laboral porque ?ste debe funcionar en concordancia con las reglas del proceso. Es as? que, algunos apercibi?mientos buscan establecer verdades presuntas que


Impiden buscar la verdad real. Tal por ejemplo en el caso de las presunciones a que se refiere la ley procesal laboral.

Los principios operativos que contribuyen a la realizaci?n del principio de veracidad, son los siguientes:

a) Direcci?n del proceso

Seg?n est? principio, el juez tiene la facultad de dirigir el proceso y puede ordenar las diligencias necesarias para el esclarecimiento de los hechos controvertidos o para la exactitud del fallo, sin que tenga que suplir a tas partes en las obligaciones de probanza que les respecta.

La Ley Org?nica del Poder judicial que tambi?n es aplicable en el ?m?bito laboral dispone que , ?Los Magistrados, cualquiera sea su rango, especialidad o denominaci?n ejercen la direcci?n de los procesos de su compe?tencia ? El mismo dispositivo concede autoridad, a los jueces, sobre todos los Intervinientes en los procesos judiciales (art.50}.

El C?digo procesal Civil, sobre el particular, dice que ?La direcci?n del proceso est? a cargo del juez quien la ejerce de acuerdo a lo dispuesto en este c?digo? De esta manera, el C?digo ha recogido el clamor de la doctrina que se expresa en la opini?n de Chiovenda, para quien en el proceso civil moderno el juez no puede conservar la actitud pasi?va que tuvo en otros tiempos. Por el contrario, debe estar provisto de una autoridad, para que realice la justicia lo m?s r?pidamente y lo mejor posible.

Este principio se equipara al car?cter inquisitivo. Por el mismo, seg?n Isis de Almeida; se confiere al juez la funci?n de procurar y reunir el ma?terial del proceso, de impulsarlo, algunas veces en rebeld?a de las partes. Esa potestad del magistrado, a?ade el profesor brasile?o, se encuentra en?fatizada en el art. 765 de la CLT; el mismo que le otorga al juez o tribunal, amplia libertad en la direcci?n del proceso y el desenvolvimiento de las causas, pudiendo determinar cualquier diligencia necesaria para el esclarecimiento de los hechos.

Sin el funcionamiento de este principio no ser?a posible la vigencia de otros como son el de la veracidad, impulso procesal, celeridad procesal, etc.

b) Sencillez y oralidad

El fin del proceso es obtener la restituci?n del derecho vulnerado. Para el cumplimiento de tal prop?sito la disciplina jur?dica exige determina?do formalismo. El proceso es esencialmente formal, pero el exceso de aten?ci?n de la forma puede distorsionar los fines del proceso, retardando la sentencia o desatendiendo el fondo del litigio.

La jurisprudencia laboral, al declarar nulos e insubsistentes los actos procesales por el hecho de incurrir en informalidades intrascendentes,. Ha creado un estado de ?nimo y actitud en los jueces de trabajo y sus auxiliares, que los lleva a dar prioridad al cumplimiento de las formalidades y a descuidar el fondo del proceso.

Semejante comportamiento, hace del proceso lo que Trueba Urbina denomina la misma jur?dica?, es decir, la prevalencia de las formas sobre el fondo. El derecho procesal del trabajo no debe ser formalista, sino por el contrario simple y sencillo. Algunos tratadistas para destacar el principio de la sencillez del proceso suelen hablar de la informalidad del proceso. Un ejemplo de la sencillez encontramos en la legislaci?n Venezolana que posibilita la interposi?ci?n de la demanda verbalmente, en cuyo caso el juez la reducir? a un acta con la cual se encabeza el proceso. Incluso, el juez est? facultado para interrogar al demandante, si fuera menester; para completar la demanda




La oralidad, es un principio estrechamente ligado a la sencillez porque lo que se busca, con ambos, es facilitarle al trabajador la defensa de sus derechos. (Aunque la mayor?a de los juzgados en esta materia, as? como en la civil hasta las copias se tienen que pedir por escrito)

Lo que se quiere, es que en el proceso laboral prevalezca la forma oral antes que la escrita. S?lo as? el juez puede obtener una impresi?n m?s cercana a los hechos y al conflicto mismo.

En el proceso escrito, las partes escriben sus versiones, y a trav?s de los escritos llega a conocimiento del magistrado. En el proceso oral, los litigantes y terceros hablan directamente al juez y ?ste tiene la posibilidad de darse cuenta de las falsedades y sofismas y, de inmediato, exigir las aclaraciones y precisiones.

Para los litigantes, significa la eliminaci?n del papeleo y de diligencias fatigosas, en las que hay que estar m?s atento a lo que debe escribirse que a lo que debe constatarse.

Por otra parte, la oralidad permite el cumplimiento de otros princi?pios como el de celeridad, veracidad, inmediaci?n, concentraci?n, etc.

En la medida en que prevalezca la oralidad en el proceso los jueces tendr?n menos oportunidad de evadir su obligaci?n de dirigir personalmente, los diferentes actos y diligencias que les permitan una mejor y m?s r?pida administraci?n de justicia, justamente, en el proceso laboral, por no prevalecer la oralidad es que cotidianamente constatamos que la mayor?a de los magistrados, lejos de esforzarse por cumplir con la inmediaci?n o la conciliaci?n, por citar un ejemplo, no se intenta, simplemente porque les resulta m?s c?modo encerrarse en su despacho, que estar presentes en las diligencias en las que se llevan a cabo los m?s importantes actos procesales.

c) Inmediaci?n

Por este principio, se busca que el magistrado que va a resolver el conflicto dirija personalmente las diligencias m?s importantes del proceso De esa manera podr? conocer la realidad de los hechos, se percatar? de comportamiento y sinceridad con que act?en las partes y terceros. No es lo mismo sentenciar una causa procesada por intermediarios, como son los secretarios, que hacerlo en base a su contacto directo con los actores del proceso. Aquella expresi?n de que ?el expediente habla solo?, con la que los jueces tratan de evitar cualquier informe o gesti?n de los litigantes no siempre es compatible con este principio.

Pero la inmediaci?n, busca tambi?n que las partes puedan apreciar la personalidad e idoneidad del magistrado que debe juzgar la causa encomendada

Sobre el tema de inmediaci?n, el contenido del art?culo 9O de la ley de Procedimiento Laboral de Espa?a es muy elocuente, al disponer que si por causa justificada el magistrado que presidi? el acto de juicio no pudiese dictar sentencia deber? celebrase nuevamente?.

El C?digo Procesal Civil ordena que las audiencias y la actuaci?n de medios probatorios se realizan ante el juez siendo indelegables baje San?ci?n de nulidad. Se except?en las actuaciones procesales por comisi?n.

Los magistrados, casi en su totalidad, se percatan de todo lo que suce?de en el proceso, al momento de sentencian Es decir, no aplican la inmediaci?n, en la mayor?a de los casos, simplemente porque les es m?s c?modo encerrarse dentro de sus oficinas a tener que asistir a las diligencias procesales, quedando la responsabilidad de las mismas en los secretarios.

Ha hecho bien la nueva Ley Procesal del Trabajo al disponer que las audiencias y la actuaci?n de medios probatorios se realizar? ante el juez, siendo indelegables bajo sanci?n de nulidad.

d) Lealtad Procesal.

Tambi?n este principio contribuye a hacer efectivo el principio de vera?cidad. Algunos tratadistas al referirse al mismo, lo denominan principio de probidad o buena fe. Consiste en el deber de decir la verdad en el proceso. Lo que se busca es evitar que se empleen actitudes que no conduzcan al cumplimiento de la finalidad de una adecuada administraci?n de justicia.

No es leal en el proceso el litigante que, lejos de esclarecer la verdad, hace lo posible porque esto no suceda; o cuando mediante actitudes dilatorias se impide la prontitud en el fallo. Isis de Almeida, sintetiza afirmando que ?en el proceso no debe haber armas escondidas, el juego es abierto y frranco?.~

El Arto. 53 Pr. sobre el particular, faculta a los jue?ces condenar en costas los escritos sin fundamento legal que tiendan a dilatar el procedimiento o aquellos que sean agravantes para las partes, las autorida?des judiciales dar?n cuenta a la Corte Suprema por estas irregularidades.

El C?digo Procesal colombiano, respecto a este principio dispone: Las partes deben comportarse con lealtad y probidad durante el proceso y el? juez har? uso de sus poderes para rechazar cualquier solicitud o acto que implique una dilaci?n manifiesta o ineficaz del litigio, o cuando se conven?za de que cualquiera de las partes se sirven del proceso para realizar un acto simulado o para conseguir un fin prohibido por la Ley" (art. 49).

e) Doble instancia

Se denomina instancia, a cada una de las etapas o niveles del proceso y que abarcan desde la interposici?n de la demanda hasta la sentencia. Es por eso que se suele hablar de sentencias de primera., segunda o tercera instancia, seg?n el caso.

La discusi?n, en este tema, busca definir silos procesos deben. ser de instancia ?nica o debe haber pluralidad de instancias. Los defensores del primer criterio buscan, a trav?s del mismo, una justicia r?pida y con econo?m?a procesal. En cambio, la instancia plural busca evitar el error en los fallos, posibilitando la revisi?n de los mismos. Couture, sostiene que no deber?a buscarse ?ni tanta econom?a que la justicia sufra quebranto, ni tanta discusi?n que prolongue indefinidamen?te el d?a de la justicia?.

Aqu? puede estar el fundamento para la doble instancia dentro de la pluralidad de la misma. La segunda instancia, es un punto de equilibrio que constituye una garant?a de mejor justicia y mayor seguridad en la aplicaci?n de la Ley por los ?rganos judiciales.

La constituci?n establece como principio de la funci?n jurisdiccional, la pluralidad de la instancia .

El esquema del proceso laboral Nicarag?ense est? basado en el principio de la doble instancia que, en t?rminos generales, est? constituido por los jue?ces del trabajo y las salas laborales.

En el derecho. comparado, hay muchos pa?ses que han implantado procesos que se tramitan en una sola y definitiva instancia, como medio de superar los problemas que genera la demanda masiva del servicio de admi?nistraci?n de justicia. Por supuesto, se trata de pa?ses con un considerable desarrollo en sus sistemas de administraci?n de justicia.

III:- Principio de celeridad procesal

Es otro de los principios fines a los que se refiere la presente clasificaci?n.

Lo que se busca con este principio es la restituci?n del bien jur?dico tutelado, objeto de la transgresi?n, en el menor tiempo posible. En el caso del derecho del trabajo, la tutela es prioritaria, porque est? de por medio la fuente de sustento del trabajador y su familia que no pueden esperar mu?cho tiempo.

La celeridad procesal est? muy ligada a la realizaci?n del valor de la justicia. Para destacar su importancia, como medio correctivo, frente al retardo de su administraci?n, las comunidades y tratadistas han propuesto algunos aforismos, como los siguientes: ?justicia tard?a, no es justicia?; ?el tiempo no es oro, es algo m?s: justicia?; ?m?s vale un mal arreglo que un juicio largo?.

La dilaci?n de los procedimientos, en el proceso laboral, acent?a la desigualdad entre trabajador y empleador. porque posibilita el desaliento y abandono de la pretensi?n del primero en beneficio del segundo.

a) Econom?a procesal

El hecho de que consideremos la econom?a procesal como un Principio operativo de la realizaci?n del principio de la celeridad, podr?a dar lugar a sostener que, por el contrario, la celeridad contribuye a la consecuci?n de la econom?a procesal pero tal apreciaci?n se desvanece si tenemos en cuenta que la econom?a. procesal no s?lo se refiere a la reducci?n del gasto, sino tambi?n a la econom?a del tiempo y esfuerzo, ingredientes sustancia?les para el logro del principio de la celeridad, que es sin?nimo de urgencia

La econom?a del gasto, busca que los costos no sean un impedimento para que el proceso se desarrolle con la urgencia que exige la realizaci?n de la justicia. Es decir, el costo excesivo podr?a dilatar el tr?mite del proce?so antes que agilizarlo.

Por la econom?a del tiempo, se busca que los procesos se desarrollen en el menor tiempo posible, lo cual es consustancial a la celeridad procesal.

La econom?a del esfuerzo busca, como afirma Podetti, la supresi?n de tr?mites superfluos o redundantes, reducir el trabajo de los jueces y auxi?liares de justicia, En conclusi?n, porque la justicia es urgente hay que economizar, gasto, tiempo y esfuerzo.


b) Concentraci?n

Antes que un principio, la concentraci?n es un mecanismo para el logro de la celeridad del proceso. Consiste en realizar diferentes actos procesales en una sola diligencia. As?, por ejemplo, en el comparendo laboral se contes?ta la demanda, se busca conciliar el conflicto, y se act?a las pruebas, de ma?nera que la causa quede expedita para sentenciar Se trata, pues, de concen?trar la realizaci?n de diferentes actos procesales en el menor tiempo posible.

Sobre este tema el art?culo 266 Inc f CT dispone que ?el proceso se realiza procurando que su desarrollo ocurra en el menor n?mero de actos procesales. El juez dirige el proceso tendiendo a una reducci?n de los actos procesales, sin afectar el car?cter imperativo de las actuaciones que lo requieran?.

El ideal de este principio es que permita que los actos procesales se concentren en una audiencia de instrucci?n y juzgamiento, que debe ser continua,

c) Conciliaci?n

Conciliaci?n, viene de la voz latina conciliare que quiere decir compo?ner, ajustar los ?nimos de quienes estaban opuestos entre s?. Doctrinaria?mente, la conciliaci?n tiene su origen en el derecho internacional p?blico, como una figura pan la soluci?n a a los problemas entre Estados. La OIT considera que se trata de -una pr?ctica que consiste en utilizar los servicios de una tercera parte neutral para que ayude a las partes en conflicto a allanar sus diferencias y llegar a una transacci?n amistosa. o a una soluci?n adoptada de mutuo acuerdo-.

Para Almeida, la conciliaci?n es el m?s peculiar de los principios del proceso laboral.

Es por eso que la legislaci?n brasile?a, somete siempre a conciliaci?n a todos los conflictos individuales o colectivos que sean objeto de la justicia del trabajo, bajo pena de nulidad.

La conciliaci?n libre y sincera. Contribuya a que el conflicto se solucio?ne en forma satisfactoria para ambos, lo que no siempre consigue una sentencia. Esta ?ltima, puede generar enconos y resentimientos en el perdedor, en cambio, la conciliaci?n por ser producto del consenso entre las partes en litigio, muchas veces es causa de simpat?as entre los mismos.

La importancia de la conciliaci?n se expresa, popularmente. en el di?cho: ?m?s vale un mal arreglo que un juicio largo?. Como muy bien afirma Kaskel Dersch, en la conciliaci?n no se trata de la interpretaci?n del derecho, como sucede con la sentencia, sino que consiste en la actividad dirigida a la composici?n de intereses; o como lo quiere Russomano, a la conclusi?n precoz, anticipada y armoniosa del conflicto, sin vencedores ni vencidos.

Las nuevas corrientes procesales vienen priorizando la conciliaci?n, haciendo de la sentencia, algo accesorio y secundario. La posibilidad de la conciliaci?n siempre est? presente, incluso despu?s de la sentencia de pri?mera instancia y antes de la definitiva. Russomano considera que no es excesivo sostener que la conciliaci?n puede darse incluso en la etapa de ejecuci?n de sentencia.

En el derecho del trabajo la conciliaci?n adquiere una gran significa?ci?n, porque posibilita al trabajador la restituci?n de. su derecho en un tiempo m?s breve que el que requiera la decisi?n del juez, ahorrando tiempo..y dinero a los litigantes.

No obstante estar contemplada la conciliaci?n en la ley procesal no se ha sabido apreciar la importancia de la misma. Los comparendos realizados sin la presencia del juez jam?s buscaron conciliar el conflicto. Es un h?bito casi generalizado que el secretario del juzgado, cuando no un ayudante de ?ste, da por hecho que la conciliaci?n ha fracasado y contin?a con el tr?mite de los actos subsiguientes. Algunos jueces no son capaces de comprender que la conciliaci?n descongestiona su despacho y le evita dictar la sentencia. A su vez, algunos abogados con?sideran que la conciliaci?n es incompatible con ?l buen honorario y por consiguiente no les interesa conciliar el conflicto.

d) Impulso de oficio

Seg?n este principio el procedimiento debe ser impulsado de oficio por los jueces. Este deber cesar? con la sentencia. La Ley Org?nica del Poder Judicial dispone que los magistrados, cualquiera que sea su rango, especialidad o denominaci?n1 est?n obligados a impulsar de oficio, los procesos, salvo reserva procesal expresa.

Este es un tema que tiene que ver con el impulso procesal y que seg?n Couture, consiste en la acci?n o fen?meno por virtud del cual se asegura la continuidad de los actos procesales y su direcci?n hacia el fallo definitivo. El impulso procesal, en teor?a, puede corresponder a las partes o al juez, seg?n lo establezca la ley Pero tal aseveraci?n no es absoluta, desde que cuando se habla del impulso de oficio, no significa que las partes queden totalmente liberadas de impulsar el proceso, ni que existan sistemas pro?cesales en los cuales el magistrado est? impedido absolutamente del im?pulso procesal.

Lo que si se puede aseverar es que en determinadas ?reas, corno es el caso del proceso laboral, existe una preponderancia del impulso procesal de oficio a cargo del juez, teniendo en consideraci?n la naturaleza del bien jur?dico que tutela el derecho del trabajo.

El C?digo Laboral en su parte procesal es imperativo al disponer que
Coincide este temperamento del nuevo C?digo, con el pensamiento de De Litala, quien pensaba que el poder de iniciativa judicial debe ser asegurado por normas imperativas, dirigidas a garantizar la observancia de las normas procesales y la rapidez y energ?a del juicio.

LOS PRINCIPIOS DEL PROCESO LABORAL

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Publicado por Invitado
Domingo, 08 de mayo de 2011 | 9:01 PM

busco el principio de inquisitoria que pueden decir sobre ello