Martes, 11 de diciembre de 2007
EL PRINCIPIO DE LA BUENA FE

1. EL PRINCIPIO.?

Estrechamente vinculado con la idea moral en el derecho, nos encontramos con el principio de la buena fe. Aunque no enunciado de una manera general por la ley, tiene tantas aplicaciones en el derecho positivo que sin duda alguna, lo convierten en un principio general del derecho de la mayor importancia. Como dice ?EZ PICAZO, el ordenamiento jur?dico exige este comportamiento de buena fe no s?lo en lo que tiene de limitaci?n o veto a una conducta deshonesta (v.gr., no enga?ar, no defraudar, etc.), sino tambi?n en lo que tiene de exigencia positiva prestando al pr?jimo todo aquello que exige una fraterna convivencia (v.gr., deberes de diligencia, de esmero, de cooperaci?n, etc.).

La buena fe del agente puede atribuir al acto efectos que ?ste no tendr?a en otro caso y, viceversa, la mala fe quita al acto efectos que tendr?a de no ser as?; el mismo acontecimiento produce efectos diversos seg?n el agente tenga buena o mala fe.

2. DISTINTAS ESPECIES JUR?DICAS DE LA BUENA FE.?

Se distinguen en doctrina dos especies distintas de la buena fe: la buena fe-lealtad (tambi?n llamada objetiva) y la buena fe-creencia (tambi?n llamada subjetiva). De ambas nos ocuparemos en los n?meros que siguen.

3. CONCEPTO Y PRINCIPALES APLICACIONES.?

El principio de la buena fe impone a las personas el deber de obrar correctamente, como lo har?a una persona honorable y diligente. La ley lo toma en cuenta para proteger la honestidad en la circulaci?n de los bienes.
Veamos ahora las principales aplicaciones que esta idea tiene en nuestro derecho positivo:

a) Contratos.? El art?culo del C?digo Civil establece que los contratos deben celebrarse, interpretarse y ejecutarse de buena fe y de acuerdo con lo que veros?milmente las partes entendieron o pudieron entender, obrando con cuidado y previsi?n.

Buena fe en la celebraci?n. Esto impone a las partes la obligaci?n de hablar claro. Es por ello que los tribunales tienen decidido que las cl?usulas oscuras no deben favorecer al autor de la declaraci?n, principio especialmente importante en los contratos con cl?usulas predispuestas o de adhesi?n.
Buena fe en la interpretaci?n del acto. Esto significa que los hombres deben creer y confiar en que una declaraci?n de voluntad surtir? en un caso concreto sus efectos usuales, los mismos efectos que ordinaria y normalmente ha producido en casos iguales.
Finalmente, la norma que comentamos exige tambi?n buena fe en la ejecuci?n del contrato.
Es siempre el principio de que los contratantes deben obrar como personas honorables y correctas.

b) Abuso del derecho.? Es prohibido por la ley el ejercicio abusivo de los derechos, pues ese abuso es contrario a la buena fe con que se debe actuar en la vida social.

c) Teor?a de la imprevisi?n.? Los contratos conmutativos bilaterales y en los unilaterales de ejecuci?n diferida o continuada, si la prestaci?n a cargo de una de las partes se tornara excesivamente onerosa, por acontecimientos extraordinarios e imprevisibles, la parte perjudicada podr? demandar la resoluci?n del contrato. Y es que la buena fe en la ejecuci?n del contrato se opone a que pretenda hac?rselo valer r?gidamente cuando las circunstancias en las cuales se celebr? han variado sustancialmente, torn?ndolo injusto.

d) Teor?a de los actos propios.? De acuerdo con esta teor?a, nadie puede asumir en sus relaciones con otras personas, una conducta que contradiga otra suya anterior, cuando ?sta haya despertado una leg?tima confianza en esas personas de que mantendr? una l?nea coherente con sus propios y anteriores actos. Es tambi?n una aplicaci?n de las buena fe-lealtad.

4. CONCEPTO Y PRINCIPALES APLICACIONES.?
El derecho protege la leg?tima creencia de haber obrado conforme a derecho y en la razonable ignorancia de que no se da?a el derecho de terceros. Como dice BETTI, la buena fe debe ser ignorancia pero leg?tima ignorancia, esto es, tal que con el uso de la normal diligencia no hubiera podido ser superada.
Algunas de las principales aplicaciones de este concepto en nuestro derecho positivo, son las siguientes:
a) Teor?a de la apariencia.? De acuerdo con un viejo principio de origen romano y receptado en nuestro derecho, nadie puede transmitir un derecho mejor ni m?s extenso del que se posee. Pero ocurre a veces que una persona es titular aparente de un derecho y que sobre la base de este t?tulo, lo transmita a un tercero de buena fe. La aplicaci?n estricta del aquel principio conducir?a a privar a este tercero de lo que ha adquirido de buena fe, lo que es injusto. La ley lo protege.

Veamos algunos casos. Ante todo, el del heredero aparente. Sucede a veces que una persona obtiene una declaratoria de herederos en su favor o que presenta un testamento en el cual es designado heredero. Enajena un bien del haber hereditario a un tercero de buena fe. Luego aparece otro heredero con mejor derecho (sea porque prueba un v?nculo con el causante que desplaza al anterior, sea porque presenta un nuevo testamento que designa otro heredero).
Es evidente que quien anteriormente fue declarado heredero, no ten?a en realidad ese car?cter, por lo cual no pod?a enajenar un bien de la sucesi?n. Pero ser?a injust?simo privar de su derecho a quien ha adquirido el bien confiado en el t?tulo que ostentaba el heredero aparente. Bien entendido que este adquirente para ser protegido por la ley, debe ser de buena fe, es decir, ignorar que exist?a otro heredero con mejor derecho que el del aparente.

Lo mismo ocurre con los derechos reales o personales transmitidos a terceros sobre un inmueble por una persona que ha llegado a ser propietario en virtud de un acto anulado.
Supongamos que una persona ha adquirido un inmueble vali?ndose de dolo para hacerse transmitir el dominio de su anterior propietario. El nuevo due?o inscribe su t?tulo en el Registro de la Propiedad. Pero luego, el enajenante promueve una acci?n de nulidad y se declara judicialmente nula dicha transmisi?n. Sin embargo, mientras el bien estaba a nombre del adquirente doloso, lo ha vendido a un tercero de buena fe y a t?tulo oneroso, que ha confiado en las constancias del Registro de la Propiedad. La ley lo protege, dejando a salvo su derecho contra la posible reivindicaci?n del due?o.

Otro caso de apariencia es el del matrimonio que ha sido anulado; la anulaci?n no afecta los derechos adquiridos por terceros que de buena fe hubieran contratado con los c?nyuges, ignorando que el matrimonio adolec?a de un vicio de nulidad.
La nulidad de un acto otorgado por un demente, est? o no interdicto, no puede hacerse valer contra un contratante de buena fe, si la demencia no era notoria.

Tambi?n se aplica la idea de la apariencia en el caso del mandatario cuyo mandato ha cesado por revocaci?n, fallecimiento o incapacidad sobreviniente del mandante; si los terceros que han contratado con el mandatario ignoraban sin culpa la cesaci?n del mandato, el contrato ser? v?lido respecto del mandante y de sus herederos.

Se declar? aplicable la teor?a de la apariencia cuando las circunstancias del caso hacen razonable suponer la existencia de un mandato (como ocurre si el que contrat? a nombre de otro, utiliza habitualmente sus oficinas, tiene acceso a su documentaci?n y utiliza sus papeles), puesto que una raz?n de seguridad jur?dica obliga a proteger al tercero de buena fe que crey? en la existencia del mandato.

b) Matrimonio nulo o anulado.? Si el matrimonio nulo o anulado se contrajo de buena fe por ambos c?nyuges, produce todos los efectos del matrimonio v?lido hasta el d?a que se declare la nulidad. Si hubo buena fe de uno solo de los c?nyuges, el matrimonio producir? todos los efectos del matrimonio v?lido, pero s?lo respecto del c?nyuge de buena fe. El c?nyuge de buena fe puede revocar las donaciones que por causa del matrimonio hizo al de mala fe. En cuanto a la partici?n de los bienes adquiridos durante el matrimonio, la ley le confiere al c?nyuge de buena fe una triple opci?n: a) o bien puede optar por la conservaci?n por cada uno de los c?nyuges de los bienes por ?l adquiridos o producidos antes y despu?s del matrimonio; b) o bien puede liquidar la sociedad dividiendo por mitades los bienes gananciales sin consideraci?n a quien los produjo y aunque el c?nyuge de buena fe no hubiera producido ninguno; c) o bien puede dividir los bienes en proporci?n a los aportes que cada uno haya efectuado, como si se tratara de la liquidaci?n de una sociedad de hecho.
Y desde luego, si el matrimonio fuere contra?do de mala fe por ambos c?nyuges no producir? efecto civil alguno.

c) Aplicaciones en materia de derechos reales.? Las aplicaciones del principio de la buena fe en materia de derechos reales, son numeros?simas.
Por lo pronto, la posesi?n de buena fe de una cosa mueble crea en favor del que la posee la presunci?n de tener la propiedad de ella y el poder de repeler cualquier acci?n de reivindicaci?n, si la cosa no hubiera sido robada o perdida.

En materia de usucapi?n de bienes muebles, si el poseedor es de buena fe y a justo t?tulo, la adquisici?n del dominio se produce a los diez a?os; en cambio, si es de mala fe, el plazo de la usucapi?n es de veinte a?os.
En cuanto a los frutos percibidos como consecuencia de la posesi?n de una cosa, el poseedor de buena fe los hace suyos, en tanto que el de mala fe debe al due?o no s?lo los frutos percibidos, sino tambi?n los que por su culpa dej? de percibir.

El poseedor de buena fe tiene derecho a que se le paguen los gastos hechos en mejoras necesarias o ?tiles; el de mala fe tiene derecho a que se le paguen estas ?ltimas s?lo en la medida de que hayan aumentado el valor de la cosa.
El poseedor de buena fe no responde de la destrucci?n total o parcial de la cosa ni por los deterioros de ella, aunque fueran causados por hechos suyos, sino hasta la concurrencia del provecho que hubiera obtenido y s?lo est? obligado a entregar la cosa en el estado en que se halla. En cambio, el poseedor de mala fe responde por la ruina o deterioro de la cosa, aunque hubiere ocurrido por caso fortuito, si la cosa no hubiere perecido o deteriorado igualmente estando en poder del propietario.

5.? TEOR?A DE LOS ACTOS PROPIOS
CONCEPTO Y CONDICIONES DE APLICACI?N.? A nadie le es l?cito volver sobre su conducta anterior, cuando esa conducta es jur?dicamente relevante y puede suscitar en otra persona una leg?tima confianza de que se mantendr? aquella conducta (venire contra factum proprium non valet).
ENNECCERUS-NIPPERDEY precisan el concepto de la siguiente manera: ?A nadie le es l?cito hacer valer un derecho en contradicci?n con su anterior conducta, cuando esa conducta, interpretada objetivamente seg?n la ley, las buenas costumbres o la buena fe, justifica la conclusi?n de que no se har? valer el derecho, o cuando el ejercicio posterior choque contra la ley, las buenas costumbres o la buena fe?.
Este principio tiene una vieja prosapia hist?rica, pero en su aplicaci?n pr?ctica ha sufrido algunos ocasos. En nuestro pa?s, s?lo en ?pocas relativamente recientes ha suscitado el inter?s de la doctrina y la jurisprudencia en su estudio y aplicaci?n pr?ctica.
Es simplemente una derivaci?n del principio de la buena fe-lealtad: no se puede defraudar la confianza puesta en una conducta anterior jur?dicamente relevante.

6.? Las condiciones de aplicaci?n son las siguientes: a) una conducta anterior relevante y eficaz, que suscite en la otra parte una expectativa seria de un comportamiento futuro; b) una pretensi?n o el ejercicio de una facultad o derecho subjetivo contradictoria con aquella conducta; c) la identidad de sujetos que se vinculan en ambas conductas.
Por lo tanto, deben excluirse los actos que no tengan un valor vinculante, como pueden ser las meras opiniones o las expresiones de deseo; tambi?n deben ser excluidas las manifestaciones de una mera intenci?n, porque una intenci?n no puede obligar en la medida que no se asuma un compromiso.
De igual modo, no obliga una conducta contra legem o inv?lida.

7.? Est? controvertida la cuesti?n de si el silencio puede o no constituir la conducta relevante que impida el ejercicio del derecho. Nos inclinamos decididamente por la segunda soluci?n. La cuesti?n resulta particularmente clara respecto de la prescripci?n. Supongamos que una persona ha tolerado que otra, sin t?tulo ninguno, haya realizado actos posesorios sobre un inmueble de su propiedad, durante diecis?is o diecisiete a?os, es decir, antes de cumplirse los veinte a?os establecidos por la ley para que se opere la prescripci?n adquisitiva. ?Ese silencio, esa inactividad del propietario lo priva de ejercer la acci?n reivindicatoria? Con raz?n dice Alejandro BORDA que de admitirse que el propietario ha perdido su acci?n, se crear?a una tremenda inseguridad jur?dica, en raz?n de que en cualquier momento puede perderse el derecho o facultad que se tiene sin que sean respetados los plazos de prescripci?n establecidos por la ley.

Nuestra posici?n tiene un s?lido apoyo en el principio admitido generalmente, de que la regla venire contra factum proprium tiene car?cter residual, es decir, se aplica s?lo en caso de que la ley no disponga otra cosa, porque si entre las leyes debe darse preferencia a las especiales sobre las generales, con mayor raz?n debe suceder cuando existe oposici?n entre una ley especial y un principio general.

Sin embargo, pueden darse situaciones l?mites, que es preciso analizar cuidadosamente. Supongamos un edificio dividido en propiedad horizontal, cuyo reglamento establece que los departamentos tendr?n como uso exclusivo la vivienda y proh?ba expresamente la instalaci?n de consultorios m?dicos, estudios de abogados, arquitectos u otros profesionales. Empero, durante quince o veinte a?os, el consorcio ha tolerado que funcione all? un consultorio m?dico y que, inclusive, se hayan hecho modificaciones en el departamento para adecuarlo a ese destino. ?Es procedente una acci?n del consorcio para que el profesional cese en sus actividades? La respuesta negativa nos parece clara; pero no porque atribuyamos al prolongado silencio o inacci?n del consorcio el significado de conducta relevante que hace aplicable la teor?a de los actos propios, sino porque despu?s de tanto tiempo y en las condiciones dadas, el ejercicio del derecho de prohibir la actuaci?n profesional, ser?a abusivo.

8.? No es indispensable ?aunque es lo normal? que la pretensi?n contradictoria se efect?e durante el tr?mite en un juicio; es posible que la contradicci?n exista extraprocesalmente, pues de no ser as? se negar?a la posibilidad de aplicar la teor?a cuando se demanda.

9.? La conducta o actos del mandatario se reputan como hechos por el mandante, mientras act?e dentro de la ?rbita de sus poderes. De conformidad con este principio, se ha declarado que importa ir contra los propios actos sostener que los dichos efectuados con asistencia letrada o por intermedio de letrado apoderado, no le pertenecen y por eso resulta inadmisible pretender no responsabilizarse por esas manifestaciones y afirmar que no le son atribuibles.

10.? Existe opini?n un?nime en el sentido de que la doctrina de los propios actos puede ser aplicada no s?lo a pedido de parte, sino tambi?n de oficio, pues ello no es sino una aplicaci?n del principio iura novit curia.

EL PRINCIPIO DE LA BUENA FE

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Publicado por ELMAGOAZ @ 5:55 AM  | DERECHO CIVIL
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