Martes, 11 de diciembre de 2007
EL DERECHO

Nociones generales

1. CONCEPTO.? La convivencia de los hombres en sociedad exige inexcusablemente la vigencia de normas a las cuales deben ajustar su conducta; de lo contrario reinar?a el caos y la vida en com?n ser?a imposible.

En las sociedades primitivas estas normas de conducta presentan un aspecto amorfo: las normas jur?dicas, religiosas y morales, y hasta los simples usos y costumbres sociales, aparecen indiferenciados y entremezclados. La confusi?n entre las normas jur?dicas y las religiosas, es particularmente notable en las sociedades fuertemente teocr?ticas. Es as? como en el imperio incaico, por ejemplo, religi?n y derecho formaban un todo inseparable.

El Inca era, a la vez, Dios y Pr?ncipe; el orden impuesto por ?ste ten?a car?cter sagrado; de ah? la dureza con que se penaba la m?s peque?a violaci?n. Aun en nuestros d?as, el derecho musulm?n est? impreso de un poderoso sello religioso.
Pero la evoluci?n de las sociedades y de los pueblos ha ido acentuando la distinci?n entre los distintos tipos de normas que presiden la conducta del hombre en sociedad. Por lo pronto, hay algunas cuyo respeto se reputa tan necesario a la convivencia social, que el Estado las impone con car?cter obligatorio: son las normas jur?dicas. Pero no basta que la norma haya sido impuesta por el poder p?blico, para considerarla derecho: para merecer este nombre es preciso que sea conforme a la idea de justicia. Sobre este delicado problema hemos de volver m?s adelante. Todav?a cabe agregar que existen normas obligatorias no impuestas por ninguna ley positiva, pero que surgen del derecho natural o de la costumbre.

Basta por ahora con lo dicho para definir al Derecho como el conjunto de normas de conducta humana obligatorias y conformes con la justicia.
Al estudiar las relaciones entre Moral y Derecho, hemos de ir ahondando y precisando este concepto.

2.? MORAL Y DERECHO

A.? NORMAS JUR?DICAS Y NORMAS MORALES

PARALELO.? El problema de la distinci?n entre Moral y Derecho es una de las m?s delicadas cuestiones que se presentan a la Filosof?a del Derecho y ha dado lugar a una de las grandes controversias del pensamiento contempor?neo, sobre la que hemos de volver m?s adelante, al hablar del Derecho Natural (n? 8). La dificultad consiste en que no se trata de conceptos perfectamente independientes, separados entre s? por una l?nea definida. Por nuestra parte, pensamos que el Derecho integra el orden moral, lo que no significa, sin embargo, que no se pueda establecer una distinci?n ente la norma jur?dica y la puramente moral.

a) Tanto la Moral como el Derecho son normas de conducta humana; pero la Moral valora la conducta en s? misma, plenariamente, en la significaci?n integral y ?ltima que tiene para la vida del sujeto; en cambio, el Derecho valora la conducta desde un punto de vista relativo, en cuanto al alcance que tenga para los dem?s. El campo de imperio de la Moral es el de la conciencia, es decir, el de la intimidad del sujeto; el ?rea sobre la cual pretende actuar el Derecho es el de la convivencia social.

Tanto la Moral como el Derecho se encaminan hacia la creaci?n de un orden. Pero el de la Moral es el que debe producirse dentro de la conciencia; es el orden interior de nuestra vida aut?ntica. En cambio, el orden que procura crear el Derecho es el social, el de las relaciones objetivas entre las gentes.
?La Moral valora las acciones del individuo en vista a su fin supremo y ?ltimo?; en cambio, ?el Derecho no se propone llevar a los hombres al cumplimiento de su supremo destino, no se propone hacerlos radicalmente buenos, sino tan s?lo armonizar el tejido de sus relaciones externas, en vista de la coexistencia y cooperaci?n?. ?En suma, la Moral nos pide que seamos fieles a nosotros mismos, que respondamos aut?nticamente a nuestra misi?n en la vida.
En cambio, el Derecho s?lo nos pide una fidelidad externa, una adecuaci?n exterior a un orden establecido?
No ha de creerse, sin embargo, que la Moral se ocupa ?nicamente del individuo, de la intimidad de su conciencia y, a la inversa, que el Derecho desde?a todo lo que no sea el campo de las relaciones sociales. La Moral no opone el individuo a la sociedad; por el contrario, reputa al hombre como un ser eminentemente sociable y lo valora como tal; en buena medida, los actos humanos se juzgan moralmente seg?n su alcance exterior, su valor social: el camino del infierno est? empedrado de buenas intenciones. La Moral gobierna la conducta social del hombre mediante dos virtudes: la caridad y la justicia. Y, por su parte, el Derecho coopera de manera esencial al logro del fin ?ltimo de la vida
humana, en cuanto es la regla que encausa la coexistencia y determina imperativamente el efectivo concurso de todos los miembros de una sociedad al bien com?n. No extra?a, por tanto, que, con frecuencia, el Derecho penetre al fondo de las conciencias y juzgue las intenciones.

Pero es indiscutible que la Moral se dirige m?s hacia lo ?ntimo de la conducta humana, en tanto que el Derecho mira preponderantemente hacia el aspecto externo de esa conducta.
Aludiendo a la interioridad de la Moral, dice RADBRUCH: ?El proceso moral se desarrolla, no entre los hombres, sino en el seno del hombre individual, en una silenciosa pol?mica entre los apetitos y la conciencia, entre la parte grosera y corrompida y la parte mejor o ideal de nosotros mismos, entre la criatura y el Creador, en el fondo de nuestro propio pecho. En la Moral se halla el hombre ?como Cristo en el Desierto? en sublime soledad consigo mismo, sometido ?nicamente a la ley y al tribunal de la propia conciencia?.
En suma, la Moral tiende al bien individual, el Derecho aspira al bien com?n.

b) La Moral es aut?noma, es decir, se la impone el individuo a s? mismo, surge de la convicci?n propia, exige una ?ntima adhesi?n a la norma que cumple. No importa que las normas hayan sido establecidas por un proceso racional ?ntimo, o que deriven de una fuente externa (revelaci?n religiosa, tradici?n, mandato paterno, etc.), porque en estos ?ltimos casos, aunque el contenido de las normas morales no haya sido hallado por el sujeto, ?ste estima que es bueno y obligatorio cumplir con ellas. Aun en tales casos, la Moral tiene que descansar en una convicci?n del sujeto.

En cambio, el Derecho es heter?nomo, le es impuesto al individuo por el Estado, con total independencia de lo que ?ntimamente piense aqu?l. No importa que el sujeto estime buena o mala la norma jur?dica; de todas maneras, le es obligatorio cumplirla. Concretando: la norma moral se la impone el individuo a s? mismo; la jur?dica le es impuesta por el Estado.

c) Del car?cter diferencial aludido en el p?rrafo anterior, surge este otro: la Moral supone y requiere libertad en su cumplimiento, pues para que una conducta pueda ser objeto de un juicio moral, es preciso que el sujeto la realice por s? mismo, que responda a una posici?n de su propio querer. En cambio, la norma jur?dica es obligatoria; los individuos no pueden negarse a cumplirla, pues, si lo hicieran, el Estado los obligar?a a cumplirla coactivamente; y si el cumplimiento fuera ya imposible, aplicar?, tambi?n coactivamente, una sanci?n.

Se ha sostenido, sin embargo, que la coactividad no es una nota esencial de lo jur?dico, como lo prueba la circunstancia de que el Derecho se respeta, en la mayor?a de los casos, sin necesidad de ninguna intervenci?n del Estado. En efecto, en la vida jur?dica, la ley se respeta, los contratos se cumplen, sin que, por lo general, sea necesaria ninguna coacci?n. Pero lo importante es que la fuerza del Estado est? siempre respaldando los preceptos jur?dicos y que, si se los viola, se hace presente para restablecer el orden jur?dico alterado. A nuestro entender, es indiscutible que la coacci?n es de la esencia de lo jur?dico, a tal punto que no puede concebirse la existencia de un determinado derecho positivo, sin la fuerza estatal que lo apoye.

Debe recordarse, sin embargo, el hecho an?malo de ciertas leyes, llamadas imperfectas, que carecen de sanci?n en caso de incumplimiento. Es verdad que son excepcionales, pero existen. A nuestro entender, esas leyes no merecen el nombre de tales, y si se las ha llamado as?, es porque han sido enunciadas por el legislador, generalmente mezcladas en un cuerpo de leyes propiamente dichas. Se trata m?s bien de consejos, de reglas de conducta que pueden o no respetarse y que, precisamente, por ello no son leyes.

Lo dicho en los p?rrafos anteriores no significa, de modo alguno, negar la existencia de sanciones en caso de violaci?n de normas puramente morales. Esas sanciones suelen consistir en el repudio social, en el menosprecio de los amigos. Pero la eficacia de estas sanciones, a veces doloros?simas, es relativa y depende de la mayor o menor sensibilidad del sujeto que las sufre, frente a ellas. Para ciertos esp?ritus sensibles, ser?n m?s temibles que la propia represi?n jur?dica; para otros, en cambio, ser?n despreciables. Pero, de todos modos, cualquiera que sea la importancia de las sanciones morales como fuerza social, lo cierto es que su naturaleza es bien distinta de la coactividad jur?dica. La sanci?n moral puede o no seguir a la violaci?n de una norma moral y ?sta puede o no ser respetada por los individuos; en cambio, la norma jur?dica debe ser cumplida inexorablemente, y en garant?a de ello est? presente la fuerza del Estado que, incluso, suele llegar a la compulsi?n f?sica si es menester.

d) En la Moral, el deber se impone fundamentalmente por causa del sujeto llamado a cumplirlo, si bien no es posible olvidar que, como ya lo dijimos, el hombre es un ser eminentemente sociable y que, por consiguiente, al impon?rsele un deber moral no s?lo se tiene en cuenta al individuo en s?, sino tambi?n a la sociedad en que act?a. En cambio, los deberes, o para hablar con mayor propiedad, las obligaciones jur?dicas, no se imponen en consideraci?n ni en beneficio del obligado, sino del acreedor, es decir, de la persona que est? colocada frente a ?l en relaci?n jur?dica.
Esto explica por qu? el deber moral es s?lo deber y no tiene un correlativo derecho frente a ?l; en cambio, la obligaci?n jur?dica implica siempre la existencia, frente al obligado, de un sujeto pretensor, que, jur?dicamente autorizado, exige; ante el deudor hay siempre un acreedor.

3. LAS SIMPLES NORMAS DE TRATO SOCIAL; PARALELO CON LAS NORMAS MORALES Y LAS JUR?DICAS.?

La conducta humana no s?lo est? reglada por la Moral y el Derecho, sino tambi?n por normas de trato social, llamadas, asimismo, simples usos o reglas de decoro. Se trata de un conjunto numeros?simo y abigarrado de normas que ata?en a los buenos modales, la cortes?a, el tacto social, e inclusive, a la moda en los vestidos y en el trato.

4. a) Diferencia con las normas morales.?
Muchas veces estas reglas tienden a confundirse con las morales: CICER?N dec?a que la diferencia entre honestidad y decoro es m?s f?cil de entender que de explicar. Sin embargo, no es dif?cil precisar la distinci?n entre unas y otras.

Las reglas de simple trato social se refieren ?a la etapa superficial del hombre, a los planos externos de la conducta, es decir, a aquellos en que se verifica el contacto con las dem?s gentes, a lo que podr?amos llamar piel social. La profundidad de la vida, la intimidad, la esfera de las intenciones originarias, en suma, la aut?ntica individualidad, es lo afectado por la moral y es lo no alcanzado jam?s por las reglas del trato. Y as? puede ocurrir que un sujeto perfectamente moral est? en d?ficit respecto de las reglas del trato, cual le ocurr?a a San Francisco de As?s, que encarn? una ejemplaridad de conducta moral y que, en cambio, era un inadaptado para las reglas del trato ... Y, por otra parte, todos conocemos personas muy correctas en el cumplimiento de las normas del trato social, que tienen el alma encanallada por dentro?.

Adem?s, seg?n ya lo hemos dicho, la moral es aut?noma, es una imposici?n de la propia conciencia. Por el contrario, las reglas de trato social son heter?nomas, le son impuestas al individuo por el medio social en que act?a. Las primeras requieren una adhesi?n ?ntima; las segundas, en cambio, s?lo procuran una adhesi?n externa, cualquiera que sea la opini?n del individuo sujeto a ellas. Una persona puede pensar, por ejemplo, que la costumbre de usar saco en verano es absurda y que mucho m?s l?gico ser?a llevar camisa de manga corta, como se estila en las ciudades balnearias; a la sociedad no le interesa en lo m?s m?nimo que ?se sea su modo de pensar, siempre que siga usando saco en Buenos Aires. En cambio, quien no roba s?lo por temor a la c?rcel, pero que lo har?a de no mediar esa sanci?n, es una persona moralmente reprobable, porque la moral no se conforma con el cumplimiento externo de la norma, sino que requiere una adhesi?n ?ntima.

5. b) Diferencia con las normas jur?dicas.?
Las reglas de trato social tienen en com?n con las jur?dicas su heteronom?a, vale decir, que ambas le son impuestas al individuo por una autoridad externa a ?l mismo. Pero en un caso, la autoridad es la sociedad en que vive, el c?rculo de sus relaciones, su propia familia. En el otro, la autoridad es el Estado, quien lo hace en ejercicio de su imperium.

De ah? se desprende esta diferencia fundamental: el que infringe una regla de simple trato se expone a sanciones de su medio o de su c?rculo, que a veces son doloros?simas, pero que como en el caso de las sanciones morales, pueden cumplirse o no, dependiendo su eficacia, m?s que todo, de la sensibilidad con que reaccione ante ellas el individuo. En cambio, la coactividad jur?dica, seg?n ya lo hemos dicho, tiende al cumplimiento inexorable de la ley, llegando si es necesario, a la compulsi?n f?sica para lograr ese objeto.

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Publicado por ELMAGOAZ @ 5:27 AM  | DERECHO CIVIL
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